El Pesebre 2017

Hablemos del pesebre. Si! Creo que la gran mayoría de nosotros en algún momento en la escuela o en la iglesia fuimos parte de la estampa navideña del pesebre. Confieso que esta que está aquí fue el más bello ángel del catecismo y que aún me sé hasta lo que decía! Si! Yo que soy tan angelical dirían algunos. Quién lo iba a decir. Jajaj Repasando los personajes: Maria (aunque ahora sea delicado mencionar el nombre y muchos quieran borrarla del pesebre jaja), José, los Reyes, el Niño Jesus, la estrella y los miles de pastores que habían en la escena. Porque todo el mundo del salon era pastor. Si no eras alguno de los anteriores eras por “default” pastor. Era como #todossomospastores. Y se supone que había una mula, un buey (algunos no mencionan al pobre) y un burro. No, no habían perros, gatos, pájaros, etc. No inventen!

Y casualmente hoy estaba pensando en que si me tocara escoger ahora a los 44 años un personaje, sería algo totalmente opuesto. Les cuento mi análisis.

Como les dije fui angel, papel que me disfruté, pero hablaba demasiado. Es bueno traer la buena nueva y anunciarla, pero hablaba mucho. Así es que no.

Maria: realmente nunca tuve como que porte de Maria porque por alguna razón en mi época había que ser como blanquita, rubita, de pelo lacio, etc. Y si tenías los ojos verdes o azules mejor! Así es que “no way” que yo ahora quiera ser Maria tampoco con lo maltrecho que ha quedado el nombre. Aparte de que Maria tenía que estar “fit”. Qué tú me dices? Pero si estaba preñá! Esa parte nunca la entendí. Una gordita siempre debió haber hecho el papel de Maria pues hellooooo! Anyway, tampoco quiero ser Maria.

José: por razones obvias no. Los Reyes: tampoco por lo mismo.

Los pastores: eran del montón! Y a mi no me gusta ser como que el papel genérico de nada. Lol

La mula: pues… en verdad aparte de estar acostada allí no pintaba mucho.

El Buey: es debatible. Porque en algunos lados está y en otros no. Aparte de que en mi cultura tampoco es muy hermoso ser buey.

La estrella: no porque creo que caminaba mucho guiando a todo el mundo. No me gusta tener gente detrás caminando. Y tampoco ser como que la más que llama la atención. Eso de brillar así porque sí, como que no me pega.

El Niño Jesus: menos! Ahí esnú o en pamper, siendo el centro de atracción, tranquilo y con toda la gente extraña mirándote. A veces por horas ahí. Nah!

Ahora hablemos del Burro! De ese señor santo burro! Ese sí que es el Cheche. Analice: el burro cargò a Maria, llevó al Jesus (el Mesías) a su destino. El tipo cargò al protagonista de la obra. Se paseó relax por todos lados. Y se quedò pa’ la fiesta. Asumo que todo el mundo llegaba con algo para compartir y el ahí relax picando y tomándose algo. Pasó bajo el radar y tuvo el papel más importante. Sin el burro Maria no llega a el pesebre! Sin el burro mi gente no hay Estampa de Navidad. A que no se habían dado cuenta? 😂Y siempre aparece. En todas las estampas hay un burro al lado. No hay confusión. Sabemos que estaba. No habla, pero su papel es importante.

En ocasiones en la vida tenemos que ser como él; en humildad aguantar el peso de llevar al que se lleva los aplausos pero nosotros sabemos que fuimos instrumento. Que jugamos para ese equipo. Que fuimos el hilo conector para que se diera la historia. Sin nosotros no hubiera ocurrido. Así es que mi querido solecito, a mis 44 años quiero hacer el trabajo, sin importar los aplausos, el reconocimiento o la gloria, sabiendo que hago la diferencia y que sin mí nada conecta. En estos tiempos necesitamos más burritos que conecten.

Que tengan una linda Navidad!

Los quiero☀️,

Misma

PD: sabemos que no todos los que nos siguen son cristianos y les agradecemos su respaldo. También que en seriedad los personajes del pesebre son importantes todos. Solo estamos llevando el lado jocoso de la historia. Y no sea chango ni se agite que le da algo. Pásela bien!

Tu Carta Compromiso 2018

En ocasiones tenemos metas y sueños que pensamos todos los años en cumplir. Ahí estamos cada 31 de diciembre, bien bellos, pompeaos y gozosos frente al espejo “este año si!” “Ese año carajo lo voy a lograr” “nada me va a detener” “mírenme bien malditos, voy pa’ lante”. Y al primer tropiezo del Año, nos vamos por el barranco. Vamos cabizbajos, como alma en pena y todo el mundo viéndonos a moco tendío por las calles.

Te has preguntado porqué abandonas tu sueño? Yo me hice esa pregunta muchas veces. Es más! Aún me hago esa pregunta cuando sé que yo misma me saboteo. Porque la realidad es que si bien es cierto que hay mil cosas y situaciones que nos llegan (como dos huracanes corridos, algo mínimo😂), no es menos cierto, que lo más difícil de enfrentar es cuando nosotros mismos nos repetimos historias de terror en la mente de porqué no vamos a poder hacer x o y cosa. El culto al “no puedo” está metido en nuestro ADN. Las excusas que nos ponemos (bien baratas en ocasiones), son la orden del día.

Claro que va a ser difícil, pero hello, fallarte a ti mismo es peor. Mereeee coño no! Eso no! 👎

Este año te invito a utilizar una gran herramienta: Carta Compromiso. Si! Tienes que escribirle una carta a Mism@, a ti. Una carta de amor. Una carta comprometiéndote a trabajar cada día en algo que adelante tu sueño. Una carta expresándote la fe que tienes en ti mism@ de que podrás enfrentar cada obstáculo que te encuentres en el 2018. Esa carta la vas a poner en un lugar visible. Le vas a tomar fotos y la vas a poner en todos tus dispositivos (celular, laptop, etc) y cada vez que se te olvide el rumbo la vas a sacar, la vas a leer y vas a recordar porquè empezaste.

Algo así.

Querida Misma:

Quiero que sepas que te amo y que entiendo que mereces lo mejor en la vida. Y porque mereces lo mejor en la vida, tenemos que cambiar y buscar enfocarnos en salir del estancamiento en el que llevamos. Eres talentosa y es cierto que no lo sabemos todo, pero vamos a buscar còmo capacitarnos en el 2018 para adelantar este gran sueño.

Hoy, me comprometo contigo a:

(Escribe tu sueño)

Cada día al despertar me levantaré con un corazón agradecido por la vida y por todo lo que tienes. Y al terminar cada día habré realizado una tarea que te lleve a adelantar tu sueño. Puede ser leer, ver un vídeo, tomar un curso (aunque sea online), escribir en el Journal, trabajar en el diseño, etc. Algo que por mínimo que sea te de la sensación y satisfacción de sentir que te vas moviendo a tu meta y no que estas estancada. Y cuando vengan momentos difíciles me comprometo a afrontarlos con valentía y a recordar que eso no me detiene. Talvez me cambia el ritmo, pero no me detiene.

Te amo Misma y hoy me comprometo contigo a ser la persona que quiero ser en el 2018.”

Tu carta puede y debe ser diferente, pero debe tener muestras de amor, apoyo y compasión genuinas hacia ti. Palabras firmes y metas claras.

Hacer tu compromiso para el 2018, es conectar.

Besos Parranderos☀️,

Misma

¿Despiste?

Hoy estaba pensando en que hay una línea bien fina entre “ser despistado” y la falta de compromiso o palabra en las cosas. Me explico, en ocaciones decimos cosas a los demás o llegamos a acuerdos que algunos podrían catalogar “sin importancia” para salir del paso y sucede una de dos cosas:

  1. los incumplimos porque entendemos que el otro no se va a acordar de lo que dijimos (que el otro es despistado o más despistado que nosotros) o
  2. simplemente porque ni nosotros mismos le prestamos atención a lo que dijimos y se nos olvidò.

En cualquiera de las dos situaciones, faltamos a nuestra palabra. Entonces si por alguna extraña razón, la otra persona nos dice: mira me quedé esperando que X cosa pasara, la contestación es: chico(a) se me pasó. Lo triste es que ese “se me pasó” tampoco llega a traducirse en una introspección de ¿porqué se te pasó? O en que no vuelva a ocurrir. Y tenemos seres por ahí pactando cosas superfluas y algunas serias, que cuando incumplen todo lo justifican con “es que soy despistado” “soy olvidadizo”.

En pleno 2017, donde los teléfonos tienen “To Do Lists”, “Agendas”, “Calendarios”, “Alarmas” y demás, eso es una excusa un poco barata. Claro que somos humanos y se nos olvidan las cosas, pero siempre han habido herramientas para recordarlas. Tristemente el que se acostumbra desde pequeño a excusarse con un “soy despistado”, pasa la vida de igual forma, en lo pequeño y en lo grande. Le falta a sus hijos cuando dice que va a asistir a un juego y también le falta a el amigo que le pidió reunirse para discutir un tema importante y al jefe que le dio un proyecto con una fecha determinada. Las tres cosas son importantes para aquel al que usted le dijo que iba a hacer X cosa. Y vamos por la vida en el “despiste” como le llaman algunos, en el descuido, en la falta de palabra, de introspección; que a la larga si no nos detenemos se convierte en una falta de compromiso que justificamos constantemente.

Entonces cuando eso ocurre y el otro lo confronta, la pregunta es: ¿soy despistado? O ¿Simplemente ando por la vida sin envolverme o evitando comprometerme en algo? Y la línea, mi corazón de batata mameya, es bien fina.

En mi caso puedo decirle que yo soy como los niños pequeños, si usted dice que va a llamar, llame. Si usted dice que va a llegar, llegue. Si usted dice que ordenò x cosa, llegue eventualmente con ella. Si usted dice que va a mejorar su conducta o ejecución; hágalo. Pero jamás me diga algo, por estúpido que sea, que no va a cumplir. Porque usted es despistado, pero yo no. Y si usted se da cuenta que se le pasó algo, “pique alante” y discúlpese. No espere a que yo le diga, porque usted sigue demostrando que le falta a su palabra y que le importa poco quedar bien o mal.

Todos somos humanos. Todos fallamos. A todos se nos olvidan cosas. Todos tenemos margen para mejorar. Lo que no es correcto es que usted ande por la vida en esas y que cuando se da cuenta no se excuse y no trate de mejorar. Usted no tiene idea de cuántas relaciones se destruyen por el simple hecho de que “el o ella son despistados” y la realidad es que así pasan los aniversarios, los cumpleaños, las cenas, las graduaciones, los logros de cada cual sin pena ni gloria porque se nos olvidò.

No podemos andar por la vida “haciéndonos los chivos locos” a ver si “pasamos con ficha”. Tan importante es la promesa que usted le hace a su pareja y a sus hijos como el acuerdo de negocios que cuesta 1 millón de dólares. Al final, todo se traduce en lo mismo: cuán dispuestos estamos a comprometernos con algo o con alguien; en lo cotidiano o en lo extraordinario.

Cumplir con lo que decimos y comprometernos con lo poco o lo mucho, es conectar.

En el 2018, ajústese y cambie la mentalidad. Deje de disparar a lo loco. Sea responsable con lo que sale de su boca. Rompa con los viejos esquemas y conecte realmente con los demás.

Abrazos mis ☀️,

Misma