Conversa y Conecta

Conversa y Conecta
¿cuàndo fue la ùltima vez que tuviste una conversación significativa?

La pregunta de hoy es: ¿cuàndo fue la ùltima vez que tuviste una conversación significativa? Yo sé que conversamos a diario con mil personas. Pero realmente cuándo fue la última vez que te sentaste a conversar con alguien y saliste diciendo: ¡wow! ¡Me siento nuev@!De veras que me hacía falta esa charla.

En ocasiones perdemos el tiempo hablando de trivialidades, etc. O tenemos una sesión de quejarnos constantemente de todo y con todos. Y no me tomes a mal, los desahogos son buenísimos, los chismes a veces entretienen y reírse y bromear hace falta siempre. Pero también hay cosas que hay que cultivar más allá. Hay conversaciones profundas y positivas que te “Pompean” que son necesarias para decir: coño no todo está perdido. ¡No estoy perdido! Yo puedo hacer algo más. Y a veces esas conversaciones surgen hasta con extraños. Con gente que ni conoces o que ni conoces bien. Pero que sientes que la vida te los puso en el camino para dejarte saber que hay algo más de todo este “caos” en el que nos movemos. Que hay formas de salir de este “marasmo” en el que estamos metidos socialmente.

Piensa realmente cuándo fue esa última vez. Y si hace mucho que eso no ocurre, siéntate hoy a re-evaluar en qué estás invirtiendo tu tiempo y con quién. Y no esperes a que lleguen esas conversaciones al azar. ¡Provòcalas tu! Llama a esos amigos. Tòmate un café con ellos.

Estas dos semanas he sido afortunada de encontrar en mi camino ese tipo de conversación, en ocasiones en los lugares o personas menos pensadas. ¡Y no te imaginas lo agradecida que estoy!

Atrévete a conectar con otros de manera significativa. Te aseguro que tu día va a cambiar. Dale: conversa y conecta.

Besitos sonaos,

Misma☀️

Apláudete Mism@

Apláudete Mism@

Hoy mientras me tomaba un café, conversaba sobre la capacidad que hemos perdido en reconocer y aplaudirnos por lo que ya hemos logrado en nuestras vidas. Estamos tan enfocados (y me incluyo) en lo que nos falta para alcanzar esa meta o en lo que no se nos ha dado, que hemos perdido la capacidad de ver todo lo que hemos logrado.

En ocasiones olvidamos hacer un recuento de dònde estábamos cuando comenzamos. Y la mayor parte del tiempo, esperamos esa validación de otra persona. Esperamos que los que están a nuestro alrededor nos feliciten por nuestros logros y nos frustramos porque nadie se da cuenta y nadie se toma el tiempo por ver cuánto hemos crecido.

¿Sabes qué? Nadie mejor que tú para saber cuánto sacrificio, cuánto esfuerzo, cuántas noches de desvelo y lágrimas te ha costado llegar a donde estás. Recuerda que hay cosas que simplemente los demás no ven. Nadie tiene la capacidad de validarte y reconocerte más que tú mism@.

Es cierto que tú pasado no define tu futuro, pero eso no significa que para bien no puedas mirar tu pasado y de vez en cuando aplaudirte tú Mism@ por tus logros.

Hoy, yo saco unos minutos para aplaudirme👏🏽 💗Para darme ese “standing ovation” que merezco por haber llegado hasta aquí. Y me miro y sonrío orgullosa de saber que estoy varios pasos “alante” 😃 de los que aún no han comenzado a trabajar por sus sueños. Hoy, me enfoco en el camino. No en cuanto me falta, sino en los obstáculos vencidos. Hoy me siento capaz de felicitarme y decirme “eres la mejor carajo!”.

Aplaudirse 👏🏽uno mismo, es conectar.

Abrazos mi☀️,

Misma

Y entonces, una mariposa…

Y entonces, una mariposa…
“El arte más poderoso de la vida, es hacer del dolor un talismán que cura. ¡Una mariposa renace florecida en fiesta de colores!” ― Frida Kahlo

 

Siempre me han encantado las mariposas. Las encuentro bellas. Son tan distintas unas de las otras. Únicas. Libres. Las veo felices por ahí y siento que tal vez si me tocara escoger otra cosa que no fuera ser humano sería como ellas. Son perfectas. Tanto es mi amor por ellas que cuando finalmente en  la clase de biología me explicaron lo que era su proceso para ser tan hermosas, quedé impresionada. Admirable. Un proceso extenuante; un dolor intenso que  provoca la batalla.  Tal vez sienten que van a morir durante su metamorfosis. De veras que para mí son (como decimos en PR) unas “duras”.

Con el paso de los años a veces la vida nos golpea con demasiadas situaciones. Todos pasamos por muchas cosas,. En mi caso hay golpes de los cuales probablemente si me pongo a meditarlos, algunas personas no hubieran salido. O tal vez, hubieran salido autodestruyéndose. Sin embargo, aunque las situaciones en el momento me tumbaban en el suelo, siempre terminaba pausando, recogiendo mis pedazos y resurgiendo con más fuerzas para lograr mis objetivos.

Resumiendo este punto, puedo decir que he pasado por muchas metamorfosis. Muchos momentos en los que uno piensa que no se podrá levantar. Hoy me doy cuenta que aunque todo hubiera sido más fácil si no hubiera pasado por ellos no sería la persona que soy ahora. No podría comprender muchas cosas y no podría ser compasiva con los demás.

Y entonces, una mariposa…
Hoy, cada apretón de manos es más fuerte, más consistente y es hasta casi un “statement” de libertad y transformación interior.

Por eso en el mes de febrero de 2017, decidí dar cierre a muchos de estos procesos de dolor y reconocer de una forma tangible y delicada la persona que hoy soy. Decidí que era hora de recordarlos, pero dejarlos ir. Entonces surgió mi mariposa con punto y coma. La mariposa ya sabemos por qué. El (punto y coma) por todas las pausas, en ocasiones prolongadas que hice antes de continuar y lograr mis proyectos, pero que nunca me llevaron a quitarme ni a desenfocarme de mis objetivos. Y también en apoyo a las personas que luchan día a día contra las enfermedades mentales, depresión y prevención al suicidio porque es un tema actual y latente en el que vivimos.

Hoy llevo con orgullo mi mariposa, porque me representa y representa a muchas mujeres y hombres conocidos y desconocidos que viven en su historia una metamorfosis. Aunque para muchos no está correcta mi forma de expresarlo, yo decidí hacer algo que necesitaba hacer a mis 43 años.

Hoy, cada apretón de manos es más fuerte, más consistente y es hasta casi un “statement” de libertad y transformación interior.

Lleva tus cicatrices con orgullo. Siéntete orgulloso(a) de tus procesos de metamorfosis. Pavonéate de lo mucho que has crecido y superado. Nadie lo va a ser por ti. En un mundo en el que algunos prefieren vivir ignorando lo que ocurre en su interior o su alrededor, yo prefiero ser mariposa. Reconocer que luego de un proceso de metamorfosis se puede seguir viviendo; es conectar.

Abrazos apretados☀️ 🦋,,

Misma

** Project Semicolon nació de la mano de Amy Bleuel, Proyecto punto y coma (en español) tiene el propósito de luchar contra la depresión, el suicidio, la adicción y todas aquellas prácticas autodestructivas que atentan contra nuestro desarrollo pleno. Lamentablemente la creadora de este movimiento se quitò la vida recientemente, pero su legado vive y en honor a todos aquellos que siguen luchando.

Tú Primero…

Tú Primero...
“Coloque su máscara de oxígeno antes de asistir a los demás”. Aviso de Seguridad de un Avión

 

Una de mis pasiones es viajar. En efecto, es casi una misión. Desde hace muchos años me propuse viajar y conocer nuevos lugares, culturas y personas. Y los que me conocen saben que me lo he tomado en serio. Hace unos días estaba de viaje y mientras repasaba las instrucciones brindadas por los asistentes de vuelo, se me ocurrió que teníamos que hablar de una de ellas particularmente. ¡Sí! Y dirás: “la perdimos nuevamente”. Pero ya verás que es lo más lógico del mundo. Una de las instrucciones más importantes es una que dice más o menos: “Coloque su máscara de oxígeno antes de asistir a los demás.” O sea, una de las medidas más importantes de seguridad es que usted tiene que cuidar de Misma(o) antes de cuidar a los demás. Su vida y su seguridad son vitales en un momento de emergencia. Y es totalmente cierto, si nosotros no estamos bien, no podemos ayudar a los demás.

A diario me encuentro con seres humanos espectaculares. Con un corazón de oro. Personas que son excelentes cuidadores de los demás. Madres que se desviven por sus hijos dándoles el mejor cuidado, alimentación, educación, los llevan a las terapias, a los juegos, le compran el mínimo detalle, etc. Esposas que son las compañeras ideales: la casa ordenada, la ropa hasta organizada por colores, la mesa puesta cuando su pareja llega, todo en orden y mucho amor para ellos. Hijos(as) que se desviven por sus padres que ya están mayores: los cuidados, la “doñita empolvada como una mayorca para que no se queme”, las comidas al día y por hora, sus citas médicas puntuales, las medicinas según la agenda. Pero… Ellos están desgastados. Sin dormir. Hace mil años que no visitan un médico. No comen. Y por ahí va por la vida: “la mamá de fulanito, la esposa de Pedrito, la hija de doña Inés”. Y Ana, Luis y Luz desaparecieron del planeta que ya ni el nombre les queda. Y yo los veo y mi corazón se parte en pedazos.

Y no me malinterprete. Es espectacular ser un buen padre, esposo(a), hijo(a), cuidador, profesional, etc. Todos los sombreros habidos y por haber. Pero sin olvidarse de Misma(o). Ahí es donde los seres espectaculares dejamos de ser tan espectaculares. Porque no puedes cuidar a otro si no te cuidas tú. ¿Qué va a pasar el día que tú faltes? Una de dos cosas: o la vida va a continuar y otro hará lo que tú haces (talvez no igual, pero lo hará). O simplemente esa persona de la que tanto cuidas va a estar perdida(o) sin ti porque nadie más va a poder hacer nada en la vida por el (ella) como tú. Es bueno ser chulita(o) con los demás, pero con la mejor persona que te tienes que portar es contigo.

La compasión y el amor para con los demás son excelentes virtudes. Pero nunca, deben estar por encima de la autocompasión y el amor propio. Saca tiempo para ti, tiempo para: cuidarte, alimentarte, descansar, hacer algo que te distraiga, leer, ir a tus médicos, etc. Al principio te sentirás extraño(a) y hasta culpable. Aun así, no dejes de hacerlo. Tu máscara de oxígeno está fundada en esas cosas que has considerado triviales ante las necesidades de los demás. Te aseguro que haciendo esto vas a poder ser mejor persona, madre, padre, hijo(a), cuidador(a), etc.

Esta semana, haz algo para ti. Comienza por algo sencillo y no te rías con lo que te voy a sugerir. Date un baño con un olorcito rico que te guste. Suelta el teléfono. Pide relevo a tu compañero(a) o algún familiar. En ese momento toma conciencia de lo que estás haciendo. Tienes que estar completamente presente. Se llama conciencia presente o “mindfulness”. Disfruta el agua, la temperatura, el olor, tu cuerpo. Hazte ese despojo que nunca te puedes hacer por la prisa. Y sonríe. Sí. Sonríe. Regálate tu mejor y mayor sonrisa. Ponte tu máscara de oxígeno y sonríe.

Porque soy espectacular, merezco mi amor. Reconocer que soy una prioridad en mi propia vida y que soy primero,; es conectar.

Un abrazo a mis soles espectaculares,

Misma

 

La Semilla

 

La Semilla
La mente es como un gran terreno donde se han plantado distintas semillas tales como: alegría, paz, miedo, amor, tristeza… ¿Cuáles de ellas crecerán y terminarán dominando esa tierra? Las que tú decidas regar, alimentar y cuidar diariamente.

 

“Your mind is like a piece of land planted with many different kinds of seeds: seeds of joy, peace, mindfulness, understanding, and love; seeds of craving, anger, fear, hate, and forgetfulness. These wholesome and unwholesome seeds are always there, sleeping in the soil of your mind. The quality of your life depends on the seeds you water. If you plant tomato seeds in your gardens, tomatoes will grow. Just so, if you water a seed of peace in your mind, peace will grow. When the seeds of happiness in you are watered, you will become happy. When the seed of anger in you is watered, you will become angry. The seeds that are watered frequently are those that will grow strong.”

– Thich Nhat Hanh

 

Dice el monje Thich Nhat Hanh que la mente es como un gran terreno donde se han plantado distintas semillas tales como: alegría, paz, miedo, amor, tristeza…¿Cuáles de ellas crecerán y terminarán dominando esa tierra? Las que tú decidas regar, alimentar y cuidar diariamente. Wow!

A diario y sin darnos cuenta escogemos cuál es el estado mental en el que vamos a vivir ese día. Y lo vamos fortaleciendo con cosas que pueden ser positivas o negativas. Estar consciente de eso es lo que hace diferencia en muchos seres humanos. Es lo que hace diferente a unas personas de las otras cuando enfrentan momentos difíciles y devastadores. Algunos, se tiran a morir, otros escogen resurgir y transformarse durante el proceso. Los que deciden abonar el lado de la negatividad en sus vidas, ven problemas por todos lados. Buscan alimentar su sentido de frustración. Su lenguaje verbal y no verbal transmiten sus sentimientos negativos constantemente. Hasta buscan programas, libros, noticias y personas que estén en esa misma línea. ¿Lo peor? En la mayoría de los casos no se dan cuenta. Porque tampoco es que anden por ahí repitiéndose “quiero ser la persona más amargada del planeta”. Pero “el hambre y la necesidad” no se pueden juntar. Hay que romper con el grupito de “los amargaítos” y “apestaítos anónimos”.

De igual forma, aquel que busca cultivar el positivismo, el agradecimiento diario, la esperanza, la alegría, se mezcla con personas que vayan en esa línea. Ve programas, sigue páginas en Facebook, lee libros y revistas que lo ayuden a cultivar una actitud positiva. Entonces abona esa parte y su reacción ante las crisis y los golpes duros de la vida son distintos a una persona que escoge lo contrario. Y no es que no le duelan las cosas, que sea un enajenado emocional. Que viva en “la la landia” como digo yo o que le resbalen las cosas. Todo lo contrario, es una persona que está viviendo el presente, pero bien consciente de que su actitud ante la adversidad puede hacer la diferencia.

Esta semana te invito a que examines ¿qué semilla estás plantando o abonando en tu vida? ¿Qué estás dejando que crezca en tu mente y en tu corazón? Y si es lo negativo lo que estas alimentando, poco a poco ve podando. Te diría que lo arranques de momento, pero igual sé que son procesos y que no todos podemos darle “machete” a las cosas. Va a ser difícil, porque uno se encariña con la “mala hierba” pues es lo que conoce. Y porque si tiene un grupo de apoyo de gente que ande en las mismas, ellos van a hacer todo lo posible porque no salgas de su club.  Dios te libre de arruinarles su amargura y su crisis con la vida.

Ve sembrando, alimentando lo que es positivo, los ejercicios de agradecimiento diario. Busca relacionarte con personas que te cambien el estado de ánimo. Que te ayuden a salir de lo negativo. Y cuando vengan momentos de dificultad o de miedo, interrúmpelos con agradecimiento. ¡Si! Haz una pausa y cambia a agradecer el momento y/o cualquier otra cosa por la cual sabes que debes estar agradecido. Respira. Y sigue. Haz esto por lo menos21 días, para que tu mente se acostumbre a repeler lo negativo y a buscar automáticamente la bendición. Mantén la esperanza siempre, si piensas que mañana será un mejor día automáticamente tu estado de tensión baja y se vuelve más tranquilo.

La Semilla
Cuando vengan momentos de dificultad o de miedo, interrúmpelos con agradecimiento.

Sentarte a verificar qué es lo que has estado abonando, es conectar.

Un abrazo fuerte,

Misma

 

Nota: Thich Nhat Hanh es Monje budista y activista por la paz, nominado para el Premio Nobel por ese motivo.

La Crayola Rota…

Cayola Rota
Aquella crayola perfecta no ha dado color a nada en el mundo. La gastada, la rota, la que es tal vez más difícil de manejar; esa, ha trabajado lo suficiente como para darse una nueva oportunidad y seguir siendo parte de una gran obra de arte.

 

Hoy vamos a ser breves, pero directos al grano.

Amo colorear, así es que hablemos de crayolas… Pero no las de “kínder” de las que todos están hablando ahora en Puerto Rico 😂  y que las parten por gusto.  Sino las del buen sentido de la palabra. Las que están de moda ahora para los libros de pintar que hasta para adultos vienen. Las que se rompen a veces por el uso, por el tiempo, por lo mucho que las hemos usado. Y que, a su vez, son nuestras favoritas. Y estarás pensando: ¿qué tienen que ver las crayolas con la vida? Pues… ¡Todo!

Te explico mi solecito hermoso: a veces estamos rotos. Pero como digo yo: “destruyidos”. Hay eventos de dolor y experiencias que nos marcan de la forma más brutal. Y no volvemos a ser los mismos. Y llegamos a pensar que las cosas rotas no sirven. Que lo que está roto se tira a la basura o a un lado. Más aún, que nadie quiere o va a tener el valor de querer algo roto o desgastado.

Claro que eso va a depender de la generación en la que hemos crecido. Porque la generación de mi abuela no botaba nada. Lo que no se podía usar se guardaba para piezas. Todo era útil. En generaciones como la mía o los más jóvenes solemos pensar que las cosas no se pueden arreglar. Que cuando algo se quiebra, se parte, se rompe ya hay que tirarlo. Y eso nos pasa con todo: con los sentimientos, con nuestras relaciones con los demás, con nuestros sueños que no resultaron en un momento dado, con nosotros mismos. Estamos acostumbrados y hasta hemos sido adiestrados en muchos aspectos a que si se nos rompen las cosas las tiramos. O a que se desgasten o se ven un poquito usadas, entendemos que ya no sirven. Y vamos por ahí sin repararnos, sin pegarnos, sin resolver con los demás las diferencias, sin volver a intentar eso que en un momento no se pudo.

Sin embargo, las crayolas cuando se rompen o se desgastan no dejan de pintar. Es difícil sacarles filo y volver a pintar. Tienen su truco para manejarlas. ¡Pero no son imposibles! Pintan.  de una forma distinta, pero dan color, son útiles y tal vez en las manos correctas; son hasta mejores.  Cumplen con el propósito para el cual fueron creadas: dar color.

Y así debe pasar con nosotros. Es obvio que no vamos a ser los mismos después de sentirnos rotos por dentro o de haber tenido malos resultados o dañado una relación. Pero el continuar funcionando, el seguir adelante, el tratar de reinventarnos está en nosotros.  No importa si hoy te sientes como una crayola rota por la vida. Aun así, tú puedes dar color a la mejor obra de arte del mundo: tu vida. 

Crayola Rota
Reconocer que de vez en cuando soy una crayola rota, pero que aun así puedo cumplir con el propósito de mi vida, es conectar.

Cambia el canal. Trabaja con tus pedazos rotos. Busca ayuda. Y recuerda que aquella crayola perfecta no ha dado color a nada en el mundo. La gastada, la rota, la que es tal vez más difícil de manejar; esa, ha trabajado lo suficiente como para darse una nueva oportunidad y seguir siendo parte de una gran obra de arte.

Reconocer que de vez en cuando soy una crayola rota, pero que aun así puedo cumplir con el propósito de mi vida, es conectar.

¡Vamo’ arriba mis soles!  

Besitos en el cutis☀️,

Misma

 PD: Antes de que empiecen los ☀️  sabemos que Crayola es una marca y no me dan nada por anunciarla. Igual es el nombre más popular para referirnos a ellas. 

Haz Las Paces Contigo Misma(o)…

  • Haz Las Paces Contigo Misma(o)…
    Qué difícil se nos hace tener compasión con misma(o). Qué difícil se nos hace sanar y volver a tratarnos y hablarnos con amor.

Haz las paces con tu pasado para que no destruya tu presente”. Aleph

 

En su libro Aleph, Paulo Coelho nos indica que tenemos que hacer las paces con nuestro pasado para que no destruya nuestro presente. Y es que en la mayoría de los casos estamos educados o hasta adoctrinados a cargar el pasado por la vida. Cargamos equipaje pesado. Y a veces hasta con orgullo. Me atrevería a asegurar que hasta lo adornamos y le ponemos colores, luces, lentejuelas y perlas. A veces llevamos el pasado como un accesorio. En otras como un bulto bien pesado. Y en los peores casos, son tantos los años que llevamos cargándolo, que ya es parte de nosotros y es como otra extremidad.

Cosas sin resolver que ciertamente bien sea por la prisa, porque hay que continuar, o porque siempre posponemos todo, nunca resolvemos y no sacamos de nuestras vidas. En cualquier caso, esto no nos deja encontrar la felicidad. No nos deja sentirnos plenos. No podemos estar en sincronía con el presente. Y seguimos sin perdonar, sin resolver, sin detenernos… sin perdonarnos.

Y es ahí donde me quiero detener: en perdonarnos. ¡Sí! Porque en muchas ocasiones estamos conscientes de que tenemos que perdonar a otros. ¡Y hasta lo hacemos con el mayor de los amores y la compasión más espectacular! Pero qué difícil se nos hace perdonarnos a nosotros mismos. Qué difícil se nos hace tener compasión con misma(o). Qué difícil se nos hace sanar y volver a tratarnos y hablarnos con amor.

Nadie tiene en esta vida una capacidad mayor para maltratarnos y para herirnos que nosotros mismos. Somos crueles. Injustos. Nos autocastigamos hasta dejarnos en la llaga. No nos permitimos un solo error (¡O varios! Total. ¡Que se joda!). ¿Y sabes qué? Es vital que aprendas a perdonarte. No es que andes por el mundo aplaudiéndote y haciendo una fiesta por cada “metida de pata”, porque todos sabemos que hay que aprender de nuestros errores para no repetirlos. Pero tampoco es que andes cargando con tus errores como si estuvieras cargando un hijo.

Y les hablo de corazón. Porque algo que me ha tomado mucho trabajo aprender es a hacer las paces con Misma. Reconozco que soy mi peor crítico. Que hay muchas ocasiones en las cuales me hablo fuerte. Reconozco que a veces me dirijo a Misma como si fuera la peor persona de este planeta. Que hay veces en las que la maltrato y me olvido que escucha, siente y padece. Que le hago hasta bromas pesadas. Le pongo sobrenombres. La maltrato recordándole sus errores. Y sé que merece mi amor, compasión y respeto más que nadie en este mundo.

Por eso hoy me atrevo a traer este tema. Porque en mí exige un esfuerzo constante, consiente y de todos los días. ¿Si soy capaz de hablarle compasivamente a los demás cuando están en malas, por qué no puedo ser capaz de hacerlo conmigo? 

Esta semana te invito a hacer un ejercicio en el que tal vez me vas a odiar, pero pues está bien, puedo bregar con eso. Abre tu Journal y escríbele una carta a Misma(o).

Querida Misma(o):

Quiero tomar un momento para decirte que en muchas ocasiones me has fallado. Haz hecho cosas que han herido a otros y que también han tenido consecuencias contra mí. Sé que no eres perfecta. Que todos cometemos errores. Y por eso en este momento quiero pedirte perdón:·        

  •  por todas las veces en las que te menosprecié y pensé que no podías lograrlo
  • por todas las veces en las que te he humillado y denigrado, pensando que mereces menos 
  • por todos los errores que has cometido y por los cuales, aun habiendo aprendido y subsanado, te sigues torturando
  • por dejarte vencer por el miedo y la inseguridad
  • por no ser firme cuando tomas decisiones
  • ……………

Te acepto. Te amo y te valoro. Te respeto.”

Tal vez en esa carta haya cosas de toda una vida. O tal vez, cosas que pasaron esta semana. No importa como sea tu carta, lo importante es que sea honesta y que te permita hacer las paces con Misma(o). Porque hacer las paces con Misma es conectar.

Besitos,

Misma

Que se me arrugue la piel, pero nunca el alma…

Las arrugas
La piel se te arruga por las amanecidas en el buen compartir.

 

“No te preocupes porque se te arrugue la piel. Preocúpate cuando se te arrugue el alma.” Misma

La piel se te arruga por los días vividos. Por los años vividos y bien empleados. Por el sol en nuestras playas. Por los inviernos en otros países que te hacen “arresmillarte”, pero sabes que estás donde quieres estar. Por las veces en las que te reíste hasta que te doliera la barriga.

La piel se te arruga por las amanecidas en el buen compartir. En el velo del sueño de alguien a quien amas. En las buenas noches de hacer el amor y pasiones desenfrenadas. En el mal dormir de los aeropuertos de los viajes espectaculares que hiciste. En el luchar por un ideal. En el desvelo del trabajo duro por cumplir tus sueños y lograr esa meta que todos te dicen que no puedes cumplir.

El alma se te arruga cuando no vives. Cuando no estás con quien amas. Cuando día a día te niegas la oportunidad de ser feliz. Cuando quieres años y días en lugar de minutos y segundos. Cuando esperas migajas de la vida, aunque tienes un mar de oportunidades frente a ti. Cuando pospones tu felicidad porque piensas que siempre hay algo más importante. Cuando el día de mañana o el de ayer es más importante que el hoy. Cuando dejas a un lado tus intereses, porque los de los demás son más importantes. Cuando aceptas que te devalúen como a una pieza de chatarra por alguien que no te valora ni te presta la atención que necesitas. Cuando dejas de amarte a ti mismo y de respetar tu cuerpo. Cuando ves a tus amigos partir a lejanas tierras y tú te quedas porque ahora no es un buen momento (y al parecer nunca lo es). Cuando te sientes incómodo con lo que vives, pero esa incomodidad no te mueve, sino que terminas acostumbrándote a vivir así.

El alma inevitablemente se te arruga, cuando esperas ese momento perfecto para emprender que nunca llega, porque no te diste cuenta que el momento perfecto se llama AHORA y no DESPUÉS. Cuando te quedas en esa relación que no sirve pero que igual no tienes el coraje de romper porque piensas en los hijos, en el que dirán en que ya estás vieja(o). Cuando aguantas golpes, insultos y malos tratos de quien te ha vendido la idea de que es por tu bien. Cuando le haces coro a lo negativo sin ver las bendiciones que tienes a tu alrededor. Cuando no te detienes a contemplar el atardecer porque tienes prisa. Cuando la casa se queda en silencio porque ya todos están dormidos y tú te preguntas ¿qué fue lo que hiciste con tu vida?, pero no tomas acción. Cuando el miedo a hacer cosas diferentes te paraliza en lugar de impulsarte.

HOY, sin que me quede nada por dentro, quiero vivir orgullosa de las arrugas de mi piel (aún no son muchas, no se esmanden). A exhibir cada una como si fueran medallas y condecoraciones de guerra (porque realmente lo son), de esta guerra que vivimos entre ser nosotros mismos o lo que los demás esperan. Me niego a ser la chica que parecía de 20, pero con un corazón hecho como una pasa. ¿Y qué más da?  si para las arrugas del cuerpo existen cremas, cirugías, Botox y mierdas. ¿Y para las del alma? NADA. Absolutamente nada.

Y mi deseo para ti en este momento es: que se te arrugue la piel por lo vivido, por lo gozado, por ser feliz. Pero que no se te arrugue nunca el alma por no intentar y vivir. Vive Carajo! Vive!

Un abrazo rompe costillas,

Misma

PD: Si te gustò compártelo con alguien.

 

HOY, sin que me quede nada por dentro, quiero vivir orgullosa de las arrugas de mi piel…

Escoger Tus Batallas Te Da Poder…

Manejo de Emociones
Cuando escoges tus batallas, canalizas tu energía de una forma efectiva. Eso se llama tener poder.

En los últimos días he estado de vacaciones fuera de Puerto Rico con un grupo de amistades. Unas vacaciones que habían sido planificadas con bastantes meses de anticipación y que eran el tiempo de descanso y relajación que necesitaba ante tanto trabajo del 2016. El día en que partíamos para Fort Lauderdale a tomar nuestro crucero fue un día que marcò la vida para muchas personas, que como yo, acostumbramos viajar frecuentemente pensando que todo va a estar bien.

Aquella fatídica tarde un hombre desequilibrado y enfermo mental decidió comenzar a disparar indiscriminadamente a las personas que se encontraban en el área de reclamo de equipaje del aeropuerto de Fort Lauderdale en Florida. Las heridas emocionales quedarán para siempre. Varios muertos, demasiados heridos y corazones destrozados ante el terror de esa experiencia.

En nuestro caso, cuando fuimos a comprar los pasajes contemplamos la opciòn del vuelo que precisamente llegaba a la hora en la que se estaba dando el lamentable incidente. Sin embargo, algo nos dijo que compráramos el vuelo de la tarde para descansar y no andar con prisa. Sabemos que fue la mano de Dios protegiéndonos una vez mas. Cuando salieron las noticias aun estábamos en PR. Algunos de nuestros amigos (éramos mas de 30 personas en este viaje) ya se encontraban esperándonos en la Florida. Otros estaban en otros terminales del aeropuerto de Puerto Rico, porque volábamos por distintas líneas. Muchos sentimientos encontrados entre las personas que nos rodeaban. Nuestras familias extremadamente preocupadas. Nuestros teléfonos explotando de mensajes. Muchas personas molestas y a la vez consternadas, porque perdían sus vuelos.  Ante todo esto, nosotras lejos de quejarnos porque estuvimos horas esperando en el Gate en lo que cancelaban los vuelos y demás, dimos gracias a Dios por nuestra vida y rezamos por las víctimas y por el victimario.  Sí. Rezamos por el, porque solamente una mente atormentada y fuera sí, puede concebir matar a seres humanos inocentes. Porque probablemente el estaba pidiendo ayuda desde hacia tiempo y no la había recibido. Rezamos también por los familiares de las víctimas y por las del victimario, porque igual debe ser difícil enfrentar la realidad de que uno de los tuyos cometió un acto tan desgarrador.

Ese dia nos crecimos porque fuimos de las pocas personas pacientes y compasivas con los empleados del aeropuerto. Era una nueva oportunidad de escoger nuestra batalla. Todos estábamos en una situación difícil y no era culpa de nadie. Hablamos con muchos extraños. Conocimos muchas personas. Y nos dimos cuenta que los momentos de crisis pueden sacar lo mejor y lo peor de cualquier ser humano. En nuestro caso, nosotras decidimos sacar lo mejor de cada una a pasear. Logramos cambiar nuestro vuelo para el próximo día. La única diferencia es que esta vez, llegábamos a Orlando y debíamos guiar casi 4 horas para llegar a Fort Lauderdale.

Al otro día, con el mismo amor, arrancamos y nos montamos en nuestro nuevo vuelo. Al llegar a Orlando estaba lloviendo demasiado. Lo que representaba que íbamos a tener mal tiempo para guiar tantas horas. Un desayuno ligero y salimos a la carretera. Gracias a Dios cuento con la mejor compañera de viaje que cantò, bailò y habló (hasta por los codos) para que no me quedara dormida mientras guiaba. En todo momento estábamos consientes de los afortunadas que éramos. Horas después logramos llegar a entregar el carro. Allí en el local de entregar el carro había un ambiente de molestia, malhumor, incomodidad porque éramos demasiadas personas en la misma situación. Muchas personas sin dormir, que habían guiado hasta 12 horas para llegar allí. Poco personal (ya que lo que había ocurrido al cerrar los aeropuertos era totalmente anormal) y no estaban preparados. Vimos gente insultarse y que por poco se van a las manos por entregar un auto. Las personas agredían con palabras e insultaban a los empleados de la compañía de autos, quienes luego de horas de insultos también respondían de la misma forma. Tuve que hacer la fila tres veces para entregar el auto. Por distintos motivos estuvimos allí más de 2 horas. Aun así, cuando llegué al mostrador donde el empleado, lo miré a los ojos y le sonreí. Le pregunté, cómo estaba a lo que él respondió que había sido uno de los peores días de trabajo de su vida. Mientras me cobraba le dije que este día también iba a pasar. Que yo le agradecía su esfuerzo ante el momento de crisis. El me dio las gracias por las palabras. Y después me dijo “no se moleste pero tengo que cobrarle la gasolina porque el tanque está a la mitad”. Le digo: “no importa, no es tu culpa. Es la mía por no parar.” Me dice: “Es que la señora anterior me insultó por eso” Le digo: “La señora anterior es distinta. Ella esta cansada. A veces el cansancio nos nubla. Yo valoro tu trabajo. Còbrame para que sigas con el próximo”. Y me despedí deseándole lo mejor. Talvez, para el resto que estaba en la fila, mi actitud de no hacerle coro a su desesperación y molestia, era incorrecta. Pero yo tenia claro en que yo tenia que hacer la diferencia en el día de ese empleado. Y al final, sacarle una sonrisa, me hizo sentir que era la persona mas poderosa que se encontraba en aquel lugar. Como ves, el poder tiene una definición distinta en cada ser humano. Escoger tus batallas es un acto de poder.

Al final del día logramos reunirnos con nuestros amigos y zarpamos. Nuevamente confirmamos que hemos madurado emocionalmente como para reconocer que había tanto en nuestra odisea por agradecer y que el panorama siempre pudo haber sido peor. A veces, escogemos enfocarnos en lo negativo y eso nos nubla el entendimiento y la razón. En nuestro caso, luego de mucho tiempo practicando los ejercicios de agradecimiento, haciendo journaling y aplicando lo aprendido sobre “la digestiòn de las emociones” todo fluyò de una manera en la que nosotras mismas nos sorprendimos. No hay mayor satisfacción que el estar en control de lo único que te pertenece: tus reacciones.

Manejo de Emociones
Controlar y manejar tus emociones es tener poder.

A continuaciòn te comparto varias lecciones de esas 24 horas:

  1. La vida es corta. Haz lo que tengas o quieras hacer hoy. Es posible que no haya un mañana.
  2. Sé agradecido. En lo pequeño y en lo simple, vive con un corazòn agradecido.
  3. La tolerancia y la compasiòn siempre deben ir por encima del coraje y la negatividad.
  4. Cualquier día es bueno para comenzar a cambiar tu forma de ver la vida.
  5. Una sonrisa y un simple “gracias” pueden cambiar el día de otra persona.
  6. Dile a los tuyos que los amas en todo momento y lugar. Aunque suene ridículo, es posible que no haya un después.
  7. No hay planes perfectos. Siempre tienes que tener espacio para ser flexible e improvisar ante las circunstancias.
  8. Valora el esfuerzo y trabajo de cada ser humano que se cruza en tu camino.
  9. Lo que va a pasarte va a pasarte cuando sea tu hora. No antes. No después.
  10. Vive Carajo! Vive!

Esta semana te invito a hacer una pausa cada vez que te pase algo que te saca del “plan” que tenías. Pregúntate: vale la pena batallar o esa energía la puedo canalizar buscando una solución viable y aun así, lograr mi objetivo? Escoger tus batallas mi querido sol, es una forma de conectar…

Besitos,

Misma

Digiere Tus Emociones Como La Vaca

Digiere Tus Emociones Como La Vaca
Rumiar tus emociones te hace poderoso y te mantiene en control.

 

Ustedes dirán: ¡aquí viene esta otra vez con los animales! Pues, sí. Es que la naturaleza es perfecta y a veces tenemos demasiado qué aprender de otras especies.

Las vacas tienen cuatro estómagos. Bueno, técnicamente es uno, con 4 compartimientos. Estos son:

  1. El rumen o panza.
  2. El retículo o redecilla.
  3. El omaso o libro.
  4. El abomaso, cuajar o estómago verdadero

Estos animales tienen digestiones bien largas. Mastican muchísimas veces al alimento,. a esto se le conoce como ” rumiar”. No pretendo cubrir aquí los procesos de digestión porque para eso usted puede hacer una búsqueda en google. Solo quiero resaltar aquí que el proceso de digestión es uno largo y que se divide en etapas. Y ciertamente cuando miro ese proceso pienso que los seres humanos debemos aplicar algo así, con nuestras emociones y reacciones a ciertas cosas en la vida.

A veces andamos demasiado listos para contestar rápido y no pasamos nuestras emociones por un filtro. Y luego viene el arrepentimiento por haber “cagado” las cosas con el otro. Y nos preguntamos: ¿qué hubiera pasado si yo hubiera esperado? Y si vamos más a fondo, también nos preguntamos: que pesa más: ¿el coraje del momento o la vergüenza que tengo ahora de no haber dicho las cosas correctamente o de haber exagerado mi reacción? Con certeza me atrevo a decir que si hubieras hecho con tu emoción lo que hace la vaca, digerirla y pasarla por sus 4 estómagos, no hubieras dicho o hecho nada. Porque ya luego de eso a lo mejor no es tan importante. Y es que las emociones en la mayoría de los casos nos dominan. Tanto así, que aproximadamente en el 80% de las ocasiones nuestra reacción no tiene nada que ver con lo que la persona hizo o dijo, sino con la emoción que nos provoca, que probablemente proviene de un evento o recuerdo de una historia pasada. Créeme que no te hablo de historias sin sentido o que he leído en libros. Te hablo de mi historia, porque yo sí que como decimos en Puerto Rico “disparo de la baqueta”. Ha requerido disciplina diaria el formar lo que hoy soy y te confieso que a diario tengo mis recaídas como cualquiera. De igual forma, descubrir que “callada me veo fabulosa” ha sido algo que le ha sumado demasiado a mi vida.

Mientras me preparaba para escribir de este tema, encontré esta reflexión de una autora y coach que admiro mucho: Iyanla Vanzant, http://www.oprah.com/own-show/Iyanla-Vanzant-Stop-Being-Mean  Ella resume lo que sería el proceso de digestión de nuestras emociones en 4 preguntas que debemos hacernos antes de decir, contestar, reaccionar:

  1. Lo que vas a decir es amable?
  2. Es amoroso?
  3. Es Necesario?
  4. Puedo decirlo de una forma en la que me gustaría escucharlo?

Si alguna de ellas es NO, no lo hagas.

¡Brutal! ¿Verdad? Y cuando logras hacer algo como esto, te sientes la persona más poderosa(o) del universo.¿Sabes por qué? Porque controlas una de las cosas mas valiosas que tienes: tus emociones. Al hacer esto, ya los demás no te controlan. Te sientes grande y poderoso.

Cuatro preguntas
Antes de reaccionar o contestar, házte estas cuatro preguntas…

Esta semana te invito a que comiences a digerir tus emociones; a que cada reacción o respuesta la pases por el filtro de esas cuatro preguntas. Al principio, tienes que obligarte. Y va a ser difícil, porque llevas años sin hacerlo. Y hacer o contrario siempre va a ser más fácil. Pero si comienzas a practicarlo vas a notar que eventualmente va a fluir de una forma natural. Después de 21 días haciéndolo has creado ya un hábito. Escribe en tu journal cuáles emociones tuviste que pasar ese día por los cuatro estómagos de la vaca y cómo te sentiste al hacerlo. Documentar tu progreso es algo vital en tu crecimiento.

¡Buena semana mis soles☀️!

Misma

 

Nota: Iyanla Vanzant es: Escritora, coach y presentadora de televisión en el canal OWN)