Tumba el Muro; Construye un Puente.

 

Tumba el Muro; Construye un Puente

Recientemente se ha vuelto a poner de moda el tema de levantar muros entre las naciones por x o y. Y esos son muros estructurales de los que no vamos a profundizar aquí porque realmente para hablar de seguridad y política tenemos las noticias u otros blogs.

De los muros que quiero hablar hoy son los muros interiores que muchos de nosotros levantamos. Y me incluyo, porque yo también tengo unos cuantos. Muros que a veces ni nos percatamos que estamos levantando o que hemos levantado. Muros que en ocasiones son más fuertes que los ladrillos. Muros que fortalecemos y  hasta decoramos con colores y flores. Muros cuya razón de ser es protegernos de que los demás o las circunstancias nos hagan daño. Muros que a otros se les hace casi imposible poder brincar para llegar a nuestro interior. ¿Y lo peor? A nosotros se nos va una vida construyéndolos y otra para tratar de nosotros mismos derribarlos.  Los muros nos aíslan de los demás. Nos alejan de la realidad. Y en ocasiones nos aíslan de nosotros mismos, cuando obviamos lo que sentimos.

Todos en mayor o menor medida hemos tomado medidas para proteger nuestras emociones de los demás. Las experiencias dolorosas de la vida nos llevan a esto. Sin embargo, hay una línea fina entre lo que es ser precavido y cuidadoso a lo que es levantar un muro que nadie por más que intente pueda derrumbar. Protegernos es bueno porque no podemos andar por ahí regalando y subastando nuestros sentimientos y emociones. Pero no está bien que usted se esté protegiendo de aquellos que le dan la mano y que usted sabe (porque lo han probado) que no quieren destruirle o hacerle daño. La otra persona va a terminar cansándose de su barrera. Va a dejar de buscarle la vuelta. Va a dejar el marrón, el pico, la pala y la soga a un lado y va a rasparse pa’ las pailas…

Algunos ejemplos de muros que podrían estar de manera consciente o inconsciente:

  1. No mostrar emociones o expresar emociones a los demás.
  2. Rechazar cualquier invitación para compartir.
  3. Utilizar sarcasmo en cualquier situación.
  4. Nunca poder encontrar algo positivo a una persona o situación.
  5. Constante queja sin valorar las cosas extraordinarias que pasan a nuestro alrededor.
  6. Actitud pesimista ante la vida.
  7. Miedo a comprometerse con alguien o algo.
  8. Andar con cara o actitud de “apestaíto” por la vida, para que los demás nos cojan miedo.
Tumba el Muro;Construye un Puente
Hoy, decide comenzar a tumbar tus muros, camina liviano aunque te cueste y construye puentes que nos permitan conectar.

Entonces mi exhortación en esta semana es que hagas un auto análisis y veas si realmente las cosas no se te están dando con los demás porque tienes todos tus muros arriba. A veces decimos que los demás no se acercan, que nos sentimos solos y que nadie nos quiere y es que nosotros mismos alejamos a los demás. Si hay muros, evalúa las razones para haberlos levantado. ¿Realmente vale la pena seguir continuando con el peso de esa muralla interior? No todos los seres humanos son iguales. Es cierto, a veces hay gente mala. Pero ¿y si te encuentras a alguien bueno lo vas a tratar igual? En un mundo en el que nuestros gobernantes se empeñan en levantar muros entre naciones y entre clases sociales, es imperativo que los seres humanos comencemos a construir puentes que nos lleven a conectar con nosotros mismos y con los demás. Puentes que nos acerquen a vivir de una manera más balanceada. Cada uno tiene que hacer su trabajo interior. Cada uno tiene que intentar.

Hoy, decide comenzar a tumbar tus muros, camina liviano aunque te cueste y construye puentes que nos permitan conectar. Vuela el muro. Construye puentes y comienza a caminar.

Buena semana mis solecitos☀️,

Misma

Y entonces, una mariposa…

Y entonces, una mariposa…
“El arte más poderoso de la vida, es hacer del dolor un talismán que cura. ¡Una mariposa renace florecida en fiesta de colores!” ― Frida Kahlo

 

Siempre me han encantado las mariposas. Las encuentro bellas. Son tan distintas unas de las otras. Únicas. Libres. Las veo felices por ahí y siento que tal vez si me tocara escoger otra cosa que no fuera ser humano sería como ellas. Son perfectas. Tanto es mi amor por ellas que cuando finalmente en  la clase de biología me explicaron lo que era su proceso para ser tan hermosas, quedé impresionada. Admirable. Un proceso extenuante; un dolor intenso que  provoca la batalla.  Tal vez sienten que van a morir durante su metamorfosis. De veras que para mí son (como decimos en PR) unas “duras”.

Con el paso de los años a veces la vida nos golpea con demasiadas situaciones. Todos pasamos por muchas cosas,. En mi caso hay golpes de los cuales probablemente si me pongo a meditarlos, algunas personas no hubieran salido. O tal vez, hubieran salido autodestruyéndose. Sin embargo, aunque las situaciones en el momento me tumbaban en el suelo, siempre terminaba pausando, recogiendo mis pedazos y resurgiendo con más fuerzas para lograr mis objetivos.

Resumiendo este punto, puedo decir que he pasado por muchas metamorfosis. Muchos momentos en los que uno piensa que no se podrá levantar. Hoy me doy cuenta que aunque todo hubiera sido más fácil si no hubiera pasado por ellos no sería la persona que soy ahora. No podría comprender muchas cosas y no podría ser compasiva con los demás.

Y entonces, una mariposa…
Hoy, cada apretón de manos es más fuerte, más consistente y es hasta casi un “statement” de libertad y transformación interior.

Por eso en el mes de febrero de 2017, decidí dar cierre a muchos de estos procesos de dolor y reconocer de una forma tangible y delicada la persona que hoy soy. Decidí que era hora de recordarlos, pero dejarlos ir. Entonces surgió mi mariposa con punto y coma. La mariposa ya sabemos por qué. El (punto y coma) por todas las pausas, en ocasiones prolongadas que hice antes de continuar y lograr mis proyectos, pero que nunca me llevaron a quitarme ni a desenfocarme de mis objetivos. Y también en apoyo a las personas que luchan día a día contra las enfermedades mentales, depresión y prevención al suicidio porque es un tema actual y latente en el que vivimos.

Hoy llevo con orgullo mi mariposa, porque me representa y representa a muchas mujeres y hombres conocidos y desconocidos que viven en su historia una metamorfosis. Aunque para muchos no está correcta mi forma de expresarlo, yo decidí hacer algo que necesitaba hacer a mis 43 años.

Hoy, cada apretón de manos es más fuerte, más consistente y es hasta casi un “statement” de libertad y transformación interior.

Lleva tus cicatrices con orgullo. Siéntete orgulloso(a) de tus procesos de metamorfosis. Pavonéate de lo mucho que has crecido y superado. Nadie lo va a ser por ti. En un mundo en el que algunos prefieren vivir ignorando lo que ocurre en su interior o su alrededor, yo prefiero ser mariposa. Reconocer que luego de un proceso de metamorfosis se puede seguir viviendo; es conectar.

Abrazos apretados☀️ ?,,

Misma

** Project Semicolon nació de la mano de Amy Bleuel, Proyecto punto y coma (en español) tiene el propósito de luchar contra la depresión, el suicidio, la adicción y todas aquellas prácticas autodestructivas que atentan contra nuestro desarrollo pleno. Lamentablemente la creadora de este movimiento se quitò la vida recientemente, pero su legado vive y en honor a todos aquellos que siguen luchando.

La Semilla

 

La Semilla
La mente es como un gran terreno donde se han plantado distintas semillas tales como: alegría, paz, miedo, amor, tristeza… ¿Cuáles de ellas crecerán y terminarán dominando esa tierra? Las que tú decidas regar, alimentar y cuidar diariamente.

 

“Your mind is like a piece of land planted with many different kinds of seeds: seeds of joy, peace, mindfulness, understanding, and love; seeds of craving, anger, fear, hate, and forgetfulness. These wholesome and unwholesome seeds are always there, sleeping in the soil of your mind. The quality of your life depends on the seeds you water. If you plant tomato seeds in your gardens, tomatoes will grow. Just so, if you water a seed of peace in your mind, peace will grow. When the seeds of happiness in you are watered, you will become happy. When the seed of anger in you is watered, you will become angry. The seeds that are watered frequently are those that will grow strong.”

– Thich Nhat Hanh

 

Dice el monje Thich Nhat Hanh que la mente es como un gran terreno donde se han plantado distintas semillas tales como: alegría, paz, miedo, amor, tristeza…¿Cuáles de ellas crecerán y terminarán dominando esa tierra? Las que tú decidas regar, alimentar y cuidar diariamente. Wow!

A diario y sin darnos cuenta escogemos cuál es el estado mental en el que vamos a vivir ese día. Y lo vamos fortaleciendo con cosas que pueden ser positivas o negativas. Estar consciente de eso es lo que hace diferencia en muchos seres humanos. Es lo que hace diferente a unas personas de las otras cuando enfrentan momentos difíciles y devastadores. Algunos, se tiran a morir, otros escogen resurgir y transformarse durante el proceso. Los que deciden abonar el lado de la negatividad en sus vidas, ven problemas por todos lados. Buscan alimentar su sentido de frustración. Su lenguaje verbal y no verbal transmiten sus sentimientos negativos constantemente. Hasta buscan programas, libros, noticias y personas que estén en esa misma línea. ¿Lo peor? En la mayoría de los casos no se dan cuenta. Porque tampoco es que anden por ahí repitiéndose “quiero ser la persona más amargada del planeta”. Pero “el hambre y la necesidad” no se pueden juntar. Hay que romper con el grupito de “los amargaítos” y “apestaítos anónimos”.

De igual forma, aquel que busca cultivar el positivismo, el agradecimiento diario, la esperanza, la alegría, se mezcla con personas que vayan en esa línea. Ve programas, sigue páginas en Facebook, lee libros y revistas que lo ayuden a cultivar una actitud positiva. Entonces abona esa parte y su reacción ante las crisis y los golpes duros de la vida son distintos a una persona que escoge lo contrario. Y no es que no le duelan las cosas, que sea un enajenado emocional. Que viva en “la la landia” como digo yo o que le resbalen las cosas. Todo lo contrario, es una persona que está viviendo el presente, pero bien consciente de que su actitud ante la adversidad puede hacer la diferencia.

Esta semana te invito a que examines ¿qué semilla estás plantando o abonando en tu vida? ¿Qué estás dejando que crezca en tu mente y en tu corazón? Y si es lo negativo lo que estas alimentando, poco a poco ve podando. Te diría que lo arranques de momento, pero igual sé que son procesos y que no todos podemos darle “machete” a las cosas. Va a ser difícil, porque uno se encariña con la “mala hierba” pues es lo que conoce. Y porque si tiene un grupo de apoyo de gente que ande en las mismas, ellos van a hacer todo lo posible porque no salgas de su club.  Dios te libre de arruinarles su amargura y su crisis con la vida.

Ve sembrando, alimentando lo que es positivo, los ejercicios de agradecimiento diario. Busca relacionarte con personas que te cambien el estado de ánimo. Que te ayuden a salir de lo negativo. Y cuando vengan momentos de dificultad o de miedo, interrúmpelos con agradecimiento. ¡Si! Haz una pausa y cambia a agradecer el momento y/o cualquier otra cosa por la cual sabes que debes estar agradecido. Respira. Y sigue. Haz esto por lo menos21 días, para que tu mente se acostumbre a repeler lo negativo y a buscar automáticamente la bendición. Mantén la esperanza siempre, si piensas que mañana será un mejor día automáticamente tu estado de tensión baja y se vuelve más tranquilo.

La Semilla
Cuando vengan momentos de dificultad o de miedo, interrúmpelos con agradecimiento.

Sentarte a verificar qué es lo que has estado abonando, es conectar.

Un abrazo fuerte,

Misma

 

Nota: Thich Nhat Hanh es Monje budista y activista por la paz, nominado para el Premio Nobel por ese motivo.

La Crayola Rota…

Cayola Rota
Aquella crayola perfecta no ha dado color a nada en el mundo. La gastada, la rota, la que es tal vez más difícil de manejar; esa, ha trabajado lo suficiente como para darse una nueva oportunidad y seguir siendo parte de una gran obra de arte.

 

Hoy vamos a ser breves, pero directos al grano.

Amo colorear, así es que hablemos de crayolas… Pero no las de “kínder” de las que todos están hablando ahora en Puerto Rico ?  y que las parten por gusto.  Sino las del buen sentido de la palabra. Las que están de moda ahora para los libros de pintar que hasta para adultos vienen. Las que se rompen a veces por el uso, por el tiempo, por lo mucho que las hemos usado. Y que, a su vez, son nuestras favoritas. Y estarás pensando: ¿qué tienen que ver las crayolas con la vida? Pues… ¡Todo!

Te explico mi solecito hermoso: a veces estamos rotos. Pero como digo yo: “destruyidos”. Hay eventos de dolor y experiencias que nos marcan de la forma más brutal. Y no volvemos a ser los mismos. Y llegamos a pensar que las cosas rotas no sirven. Que lo que está roto se tira a la basura o a un lado. Más aún, que nadie quiere o va a tener el valor de querer algo roto o desgastado.

Claro que eso va a depender de la generación en la que hemos crecido. Porque la generación de mi abuela no botaba nada. Lo que no se podía usar se guardaba para piezas. Todo era útil. En generaciones como la mía o los más jóvenes solemos pensar que las cosas no se pueden arreglar. Que cuando algo se quiebra, se parte, se rompe ya hay que tirarlo. Y eso nos pasa con todo: con los sentimientos, con nuestras relaciones con los demás, con nuestros sueños que no resultaron en un momento dado, con nosotros mismos. Estamos acostumbrados y hasta hemos sido adiestrados en muchos aspectos a que si se nos rompen las cosas las tiramos. O a que se desgasten o se ven un poquito usadas, entendemos que ya no sirven. Y vamos por ahí sin repararnos, sin pegarnos, sin resolver con los demás las diferencias, sin volver a intentar eso que en un momento no se pudo.

Sin embargo, las crayolas cuando se rompen o se desgastan no dejan de pintar. Es difícil sacarles filo y volver a pintar. Tienen su truco para manejarlas. ¡Pero no son imposibles! Pintan.  de una forma distinta, pero dan color, son útiles y tal vez en las manos correctas; son hasta mejores.  Cumplen con el propósito para el cual fueron creadas: dar color.

Y así debe pasar con nosotros. Es obvio que no vamos a ser los mismos después de sentirnos rotos por dentro o de haber tenido malos resultados o dañado una relación. Pero el continuar funcionando, el seguir adelante, el tratar de reinventarnos está en nosotros.  No importa si hoy te sientes como una crayola rota por la vida. Aun así, tú puedes dar color a la mejor obra de arte del mundo: tu vida. 

Crayola Rota
Reconocer que de vez en cuando soy una crayola rota, pero que aun así puedo cumplir con el propósito de mi vida, es conectar.

Cambia el canal. Trabaja con tus pedazos rotos. Busca ayuda. Y recuerda que aquella crayola perfecta no ha dado color a nada en el mundo. La gastada, la rota, la que es tal vez más difícil de manejar; esa, ha trabajado lo suficiente como para darse una nueva oportunidad y seguir siendo parte de una gran obra de arte.

Reconocer que de vez en cuando soy una crayola rota, pero que aun así puedo cumplir con el propósito de mi vida, es conectar.

¡Vamo’ arriba mis soles!  

Besitos en el cutis☀️,

Misma

 PD: Antes de que empiecen los ☀️  sabemos que Crayola es una marca y no me dan nada por anunciarla. Igual es el nombre más popular para referirnos a ellas. 

Que se me arrugue la piel, pero nunca el alma…

Las arrugas
La piel se te arruga por las amanecidas en el buen compartir.

 

“No te preocupes porque se te arrugue la piel. Preocúpate cuando se te arrugue el alma.” Misma

La piel se te arruga por los días vividos. Por los años vividos y bien empleados. Por el sol en nuestras playas. Por los inviernos en otros países que te hacen “arresmillarte”, pero sabes que estás donde quieres estar. Por las veces en las que te reíste hasta que te doliera la barriga.

La piel se te arruga por las amanecidas en el buen compartir. En el velo del sueño de alguien a quien amas. En las buenas noches de hacer el amor y pasiones desenfrenadas. En el mal dormir de los aeropuertos de los viajes espectaculares que hiciste. En el luchar por un ideal. En el desvelo del trabajo duro por cumplir tus sueños y lograr esa meta que todos te dicen que no puedes cumplir.

El alma se te arruga cuando no vives. Cuando no estás con quien amas. Cuando día a día te niegas la oportunidad de ser feliz. Cuando quieres años y días en lugar de minutos y segundos. Cuando esperas migajas de la vida, aunque tienes un mar de oportunidades frente a ti. Cuando pospones tu felicidad porque piensas que siempre hay algo más importante. Cuando el día de mañana o el de ayer es más importante que el hoy. Cuando dejas a un lado tus intereses, porque los de los demás son más importantes. Cuando aceptas que te devalúen como a una pieza de chatarra por alguien que no te valora ni te presta la atención que necesitas. Cuando dejas de amarte a ti mismo y de respetar tu cuerpo. Cuando ves a tus amigos partir a lejanas tierras y tú te quedas porque ahora no es un buen momento (y al parecer nunca lo es). Cuando te sientes incómodo con lo que vives, pero esa incomodidad no te mueve, sino que terminas acostumbrándote a vivir así.

El alma inevitablemente se te arruga, cuando esperas ese momento perfecto para emprender que nunca llega, porque no te diste cuenta que el momento perfecto se llama AHORA y no DESPUÉS. Cuando te quedas en esa relación que no sirve pero que igual no tienes el coraje de romper porque piensas en los hijos, en el que dirán en que ya estás vieja(o). Cuando aguantas golpes, insultos y malos tratos de quien te ha vendido la idea de que es por tu bien. Cuando le haces coro a lo negativo sin ver las bendiciones que tienes a tu alrededor. Cuando no te detienes a contemplar el atardecer porque tienes prisa. Cuando la casa se queda en silencio porque ya todos están dormidos y tú te preguntas ¿qué fue lo que hiciste con tu vida?, pero no tomas acción. Cuando el miedo a hacer cosas diferentes te paraliza en lugar de impulsarte.

HOY, sin que me quede nada por dentro, quiero vivir orgullosa de las arrugas de mi piel (aún no son muchas, no se esmanden). A exhibir cada una como si fueran medallas y condecoraciones de guerra (porque realmente lo son), de esta guerra que vivimos entre ser nosotros mismos o lo que los demás esperan. Me niego a ser la chica que parecía de 20, pero con un corazón hecho como una pasa. ¿Y qué más da?  si para las arrugas del cuerpo existen cremas, cirugías, Botox y mierdas. ¿Y para las del alma? NADA. Absolutamente nada.

Y mi deseo para ti en este momento es: que se te arrugue la piel por lo vivido, por lo gozado, por ser feliz. Pero que no se te arrugue nunca el alma por no intentar y vivir. Vive Carajo! Vive!

Un abrazo rompe costillas,

Misma

PD: Si te gustò compártelo con alguien.

 

HOY, sin que me quede nada por dentro, quiero vivir orgullosa de las arrugas de mi piel…

No es lo mismo estar alegre a ser feliz…

Ser Feliz.
La alegria es pasajera. La felicidad es un modo de vivir.
Esta semana debatía cuál sería el tema a conversar con ustedes. Les confieso que no llegaba nada a mi mente. La “musa” se había ido en la huída. Y de momento pensé en que ya era tiempo de que habláramos sobre la confusión (como decimos los puertorriqueños) que tenemos “entre cuero y carne” entre la alegría y la felicidad. Y es que a veces en este ir y venir de la vida es bien fácil confundir ambas cosas. Y hasta les confieso, que yo tuve momentos de mi vida en los que andaba como “confú”, como confundía. ?
Ser Feliz.
Cada día tiene su regalo…

Cuando hablamos de alegría hablamos de algo que se vive en un instante específico. Es algo que surge o que es provocado por algùn evento, actividad, persona o hasta por nosotros mismos. Pero es algo que es pasajero. Que dura un instante o periodo determinado. Es eso que ocurre que no olvidas con facilidad probablemente y que cuando lo recuerdas te lleva a sonreír o a reír como si estuviera ocurriendo. Pero recalcamos, es algo pasajero. Le da un “pump” a tu día o a ese periodo de tu vida. Es eso que te miras en el espejo y te dices: “Eres bella(o) firma aquí”. Te hace sentir poderosa(o). Imparable. Depende mucho de las emociones del momento. Por ejemplo: te encuentras con tus amigos y pasas el rato de tu vida, te vas de viaje y la pases brutal, vas al concierto de tu artista favorito, te gradúas, te ascienden en el empleo, logras el trabajo que querías, te llegò el reintegro ?, , te casas, vas a tener un hijo, te aceptaron en la universidad…. Vas entendiendo? Yo pues como a veces soy cursi, me alegro hasta de que salga el sol, me alegro y me emociono cuando veo un arco iris, me alegro de ver a alguien sonreír… Pero esa es Misma: Acéptame y brega con eso!

Ser Feliz
Todos los días decide ser feliz.

La felicidad? La felicidad es algo mas profundo. La felicidad no depende de que algo ocurra o de alguien mas. La felicidad no es pasajera. La felicidad es un modo de vivir. Es una decisión consiente. La felicidad viene de adentro. No depende de ningún estimulo. Depende de tu aceptación de la realidad en la que vives. Depende de la decisión consciente de vivir en un estado de profundo agradecimiento, de saber que hay un día detrás del otro. De que aunque las cosas no sean perfectas siempre hay algo bueno ocurriendo. Se trata de que tu presente, tus emociones, tus acciones están en sincronía y por eso hay una sensación de plenitud en tu vida. Se trata de la confianza de que todo tiene un propósito. Y en aquellos que son creyentes (en lo que sea), que hay un plan perfecto que siempre obra para bien. También se trata de saber que estas haciendo lo que es correcto (nuevamente, de acuerdo a lo que es tu moral, tus valores, etc.). De sentirte cómoda(o) en tu misma piel. De no depender de la aprobación de los demás porque tu sabes que eres “un lujo de ser humano”. Y volvemos a que es una decisión diaria. Te levantas por la mañana y decides que HOY vas a ser feliz. No mañana. HOY. Y te pones el propósito de vivir el día conscientemente en ese estado de animo. Y van a pasar cosas buenas y malas. Pero por las malas no dejamos de ser felices. Por las malas a lo mejor nos “apestamos” un poquito, pero seguimos sumando las cosas buenas. Hacemos el ejercicio de gratitud, Escribimos en el journal. Cerramos el día con una nota positiva. Y mañana volvemos sin frenos, porque para ser feliz no todo tiene que estar perfecto sino en balance.

Un ejemplo consciente de mi vida es que puedo decirles que soy feliz. Hoy lo soy. Talvez hace algunos años no lo era porque vivía esperando las aprobaciones de los demás o tal vez entendía que tenía que tener X cosa o persona en mi vida para ser feliz. Como muchos, entendía que la felicidad dependía de cosas que estaban fuera de mi. No es hasta que comienzo a tratar de estudiar, de crecer en mi interior , de conocer realmente quién soy, que me doy cuenta que tengo todo lo que necesito para ser feliz. Claro, que las comodidades son importantes. Pero no definen mi felicidad. Definen mi “contentura”, pero no mi felicidad. Tengo mis días grises (negros para ser mas precisa) y no tengo una vida perfecta según la definición de muchos. Pero estoy tan agradecida de tantas cosas y hago (trabajo diario)  un esfuerzo consiente por establecer ese balance en mi vida, en mi interior que me permite ser una mujer plena y feliz de ser quien soy. Tampoco soy perfecta. Cometo errores (horrores a veces) y se que soy un “proyecto en desarrollo”, y me disfruto todos los momentos de alegría que la vida me da para ser más feliz.
Ser Feiz
Tu felicidad es tu responsabilidad diaria.

Así es que esta semana (o lo que queda de ella), te invito a que evalúes si estas siendo alegre  o si estas siendo verdaderamente feliz. Y si solamente estas disfrutando de momentos de alegría, vamos a comenzar como dice Fonsi: “pasito. pasito, suave suavecito…” (perdòn jaja) a trabajar para construir día a día ese balance que te va a llevar a ser feliz.

Ser feliz es conectar…

Sonríe mi ☀️,
Misma

Los Amigos: La Tribu Con La Que Decides Conectar

Tus amigos son la tribu con la que decides conectar.
Tus amigos son la tribu con la que decides conectar.

Hay una popular frase que dice: “Los amigos son la familia que se escoge”. Ciertamente lo son, ya que muchos son más queridos que un hermano. Pero yo lo veo más como “los amigos son la tribu con la que decides conectar”

La tribu es la unidad más primitiva de una sociedad. Históricamente las tribus estaban formadas por individuos que vivían en la misma zona y que compartían una serie de valores, costumbres, tradiciones y metas comunes. Eran fundadores de pueblos y naciones. Uno no escogía la tribu. Tu ¨clan¨ o familia era parte de una tribu y tú nacías y te criabas en esa unidad social. La tribu no se cuestionaba. La tribu era y punto. La tribu le daba sentido de cohesión a las personas; sentido de pertenencia. El separarte de ella implicaba traición. Si intentabas salirte eras desterrado, marcado y básicamente perseguido.

Ya en nuestros tiempos existen muy pocas tribus estrictamente en este sentido de organización social ya que hemos ido evolucionando hacia otras estructuras. Aunque aún encontramos tribus indígenas que han logrado sobrevivir contra viento y marea.

 Recuerdo que cuando era pequeña, mi abuela y mi mamå, tenían esta “comunidad” de vecinas, comadres y amigas a las que por alguna razón uno terminaba llamado tías y todas compartían metas comunes, roles y principios. Era una comunidad de apoyo donde se compartían: penas, tristezas, alegrías, logros, comida, celebraciones, tareas, la crianza de los hijos… Una especie de alianza, complicidad y hermandad que iba de las cosas más sencillas hasta las más complejas. Eran vecinas, algunas trabajaban juntas, otras llegaban “referidas” por las demás. Pero lo cierto es que, ahora cuando lo miro, eran una tribu. Una tribu fuerte, que era capaz de soportar todo unidas y en solidaridad. La lealtad a la tribu era lo más preciado. Ya un poco mayores mi abuela y su tribu, se hacían llamar “las muchachas”.

Hoy, analizando todos estos conceptos, me atrevo a decir sin reparo que el concepto de la tribu sigue estando presente en nuestras vidas. Nuestros amigos son la tribu con la que escogemos conectar. Son personas que comparten nuestros valores, creencias, metas y que aportan a nuestro crecimiento. Algunos viven cerca, otros más lejos y gracias a la tecnología los sentimos como si estuvieran a nuestro lado. Tú los escoges. Llegan a ti de maneras inesperadas y espontáneas. Pero tú decides si los dejas entrar en tu mundo. También decides si los dejas quedarse. De igual forma, ellos deciden si permanecen o no. Y si hay madurez, entenderás que el que en algún momento se separen de ti o decidan tomar distintos rumbos, no significa una traición; sino crecimiento y necesidad de seguir creando vínculos. Se trata de libertad. De crecimiento y de elección.

Estas amistades pueden traernos paz, satisfacer los vacíos emotivos de nuestras relaciones románticas y ayudarnos a recordar lo que tenemos en lo más hondo de nosotras mismas”Nora de Hoyos Comstock, fundadora y directora ejecutiva de las Comadres.

Hoy, no le llamas tribu. Hoy el nombre es distinto, pero el concepto sigue siendo el mismo. Tu verdadera tribu son: tus panas, tus comadres, tus compadres, tus lolas, tus mingas, tus compañeros de “hangueo”, tu grupito, las muchachas, los muchachos, tu manada… Son los que están en las buenas y en las malas. Los que se alegran de tus triunfos. Los que lloran contigo cuando las cosas no están bien. Los que te corrigen y te hacen crecer. Los que te quieren para bien. Los que “estiran el peso” contigo. Los que te aceptan sin condiciones y te aman porque “esa es la que hay”. Los que te empujan a ser una mejor persona.

Pertenecer a una tribu, no es algo mágico. Se sufre también. Hay que ganarse el lugar. Pero a la larga sabes que sin ellos la vida no sería vida. Y no tienen que ser personas que han estado toda una vida. A veces tenemos tribus que son por épocas o temporadas de nuestras vidas. Que fluyen, según se mueve nuestra vida.

Esta semana, te invito a que pienses en tu tribu. A que busques quienes son y que si llevas tiempo que no se ven o hablan, te acerques, conectes con ellos y les digas lo vital que son para ti. Tal vez hace muchos años perteneciste a una comunidad especial y las circunstancias de la vida los alejaron. Pero esos lazos, existen. Son indestructibles. Hoy, sabes lo que es una tribu. Hoy, puedes identificar quién es parte de tu tribu y agradecerles su presencia, la experiencia, el sentido de pertenencia.

Si en el momento, sientes que no tienes una tribu, es hora de comenzar a buscarla. Te aseguro que esa experiencia marcará tu vida para siempre y te hará conectar con “misma”. Contigo. Con tu misma alma. Con tu ser. 

La buena noticia, es que “Connect With Your Misma”, pretende ser tu tribu. Pretende darte un espacio para unir esfuerzos en la meta común de crecer en este mundo. Así es que desde ya: ¡Bienvenida(o)!

Abrazo a todos los solecitos de nuestra tribu de “Connect With Your Misma”. 

Ciao Pescao,

Misma


Nota:

Un libro que les recomiendo sobre este tema es: Las Comadres Para Las Américas.Cuenta Conmigo: Conmovedoras historias de hermandad y amistades incondicionales1st ed. New York: Atria Books, 2014. Print.

Ser un Camello Emocional…

Camello Emocional
Cuando la cosa no vaya bien, recuerda que tienes tu reserva en tu joroba. Ser un camello emocional es conectar…

Al ver el título asumo que habrás pensado que me volví loca jaja. Pero no te me adelantes, de eso tengo bastante para atreverme a escribirle en este blog, pero una vez hablemos de camellos, vas a entender por dónde voy. 

Aunque no soy una experta, los camellos son animales típicos de zonas desérticas. Usualmente se utilizan para transporte o carga. Estos tienen dos jorobas. La creencia de que las jorobas de los camellos tienen agua es uno de los grandes mitos de la cultura popular. Los camellos acumulan grasa en las jorobas la cual consumen cuando no pueden alimentarse. El consumo de esa grasa acumulada, les permite producir más de un litro de agua por cada kilo de grasa. Y algo bien importante es que los camellos pueden permanecer sin agua y sin comida de seis a diez días gracias a sus jorobas.

Pasemos a los humanos… Obviamente, no tenemos jorobas físicas, pero podemos crear jorobas emocionales y mentales. Imagínate que estás pasando un día espectacular, o estás dando el viaje de tus sueños con la persona que amas, o que estás al fin logrando eso que te ha costado tanto esfuerzo, o que simplemente estas pasándola bien con tu familia o amistades. Imagina un día o un momento de un día en el que respiras y dices: “wow, esto es vida!”. Lo más increíble es que todos tenemos de esos momentos; de esos días. Pero a la mínima cosa mala o que no nos causa tanta alegría, se nos va el ánimo a la tierra de nunca jamás. Se nos olvidaron los buenos momentos. Se nos olvidó todo. Nos dejamos arrastrar por una sola circunstancia, que normalmente tiene solución. 

Te pregunto: ¿no sería mejor ser como los camellos? Tener una reserva emocional de “alegría”, de cosas que te hagan sonreír y cuando vengan esos malos momentos o días pudieras utilizar ese recuerdo/imagen para subir tu ánimo y afrentar la situación de una mejor manera. Tener una colección de imágenes que te cambien el canal de lo malo que te está pasando ahora. Momentos que te hagan hacer una pausa antes de tomar decisiones o actuar de una forma que solo nos perjudica. 

Un vivo ejemplo que puedo utilizar para explicarles esto es la actitud que mi abuela asumía ante muchas situaciones. Doña Maya, es la mujer más extraordinaria que yo haya podido conocer en el mundo. Una mujer que no tenía escolaridad. No sabía leer ni escribir. Pero era súper independiente y luchadora. Hacía todo por ella misma, cocinaba como los dioses, siempre estaba para compartir todo con los demás, era amorosa, simpática y  carácter fuerte. Había vivido muchísimos momentos de dolor. Cada vez que alguien le decía: “¡qué rico está esto!” “¡Qué bien la hemos pasado!” Cualquier cosa buena que nos pasaba, siempre decía “guarde para cuando no haya”. Una vez le pregunté por qué decía eso y me dice: “Es que los humanos tenemos memoria corta, se nos olvida rápido lo bueno y resaltamos lo malo”.

Con los años aprendí que mi abuela era demasiado sabia. En su frase nos decîa,  a su forma, que hay que ser un camello emocional. Tenemos que guardar los buenos momentos en las jorobas emocionales que nos darán fuerza y energía para cuando vengan los malos momentos.

La próxima vez que la estés pasando “de show”, recuerda: “guarde para cuando no haya”. Y cuando la cosa no vaya bien, recuerda que tienes tu reserva en tu joroba. Ser un camello emocional es conectar…

Un abrazo rompe-costillas mi sol,

Misma

Frases de mi Abuela
“Guarde para cuando no haya”-Doña Maya

La Vida Comienza al Final de Tu Zona de Confort

Zona de Confort
La vida comienza al final de tu zona de confort.

 

Es interesante que por un momento te detengas y te preguntes: ¿Cuándo fue que dejaste de soñar? ¿Cuándo fue que dejaste de creer en que tú podías hacer algo que te gustaba en este momento? ¿Cuándo fue que decidiste postergar tus asuntos por miedo o por el qué dirán? De pequeña(o) o adolescente esto no ocurría. Cuantas ideas alocadas corrían por tu mente a las cuales tus padres y tus amigos reaccionaban con un “tú estás bien loca(o)” o “crazy girl (boy)”. Y no te importaba. Tú ibas pa’lante! Pero llegó un momento dado en que eso cambió. Un momento en el que tanto te repitieron que no se podía, que dejaste de creer. De soñar. De intentar. Comenzaste a seguir “las reglas”. Y según muchos “maduraste”’. Y dejaste de actuar como si estuvieras vivo.

Pasaste por la vida postergando todo. Tratando de encontrar el momento perfecto para hacer lo que querías. Para cumplir tus sueños. Para emprender.

Los que son padres pensando que cuando los hijos estén en la universidad van a dar el viaje que siempre soñaron. Los que trabajan pensando en que cuando se retiren van a dedicarse a pasear, a compartir con su familia, a compartir con su pareja, a conocer nuevas personas, a ir a conciertos y al teatro, etc. Y poco a poco seguimos postergando pequeñas y grandes cosas. Poco a poco se nos desgasta la vida buscando el momento perfecto para vivir.

¿Lo peor? Que llega el momento esperado y siempre va a surgir algo que lo detenga. Porque lo que lo detiene no son sus hijos, no es el trabajo, no son las circunstancias; eres tú. Es tu mente que piensa todo el tiempo que eso que quieres no es importante. Que te repite que no debes malgastar tiempo y dinero en eso. Que te dice que no puedes. Que no debes. Que ya estás muy viejo(a). Que todo estå bien como estå y que no hay razones para cambiar. Y se te va la vida. Y te amargas. Y eres infeliz. Y te conviertes en esclavo(a) de la rutina. Y comienzas a actuar como si estuvieras muerto. Entonces vas caminando y te encuentras con esos cadáveres que deambulan por las calles como si fuera “Walking Dead”. Y hasta te sientes en comunidad. Una comunidad de Zombis que nunca vivieron. Que nunca actuaron por miedo. Que se dejaron paralizar por estar esperando el momento perfecto. Que nunca salieron de lo que llamamos “comfort zone” o zona de comodidad/confort.

HOY, te invito a hacer una lista de cinco (5) cosas que siempre has querido hacer y que por la razón que sea, no las has hecho. Pueden ser cosas grandes o pequeñas. No importa. Lo importante es que esta es tu lista de pendientes. Cosas que te debes a ti misma(o). Cuando estés pensando en estas cosas quiero que te sitúes en ese momento, realizando esa actividad. Atiende tus emociones al imaginarlo. Con quién te gustaría compartir este momento (se acepta que sea contigo misma(a)). Vívete la película. Busca información al respecto. Si es un viaje, busca fotos del lugar. Actividades que puedas hacer. Sitúate. Escucha. Percibe.

Y en cada una, piensa realmente ¿qué te detiene? Sé honesta(o) ¿Es algo para lo que puedes trazar un plan? Al menos de las 5 cosas, coño debe haber tres que puedas trazar un plan para hacerlas. Cuando las hagas, me envías fotos!!! J

Recuerda, estás vivo. Actúa como si lo estuvieras. La gente que está viva actúa, no se conforma. La vida comienza cuando sales de tu zona de confort!

Abrazo de Oso Mi Sol!