Después de María

A 40 días de este inolvidable suceso, tengo 40 lecciones aprendidas. Las comparto en broma y en serio. Los quiero!

Misma☀️?☀️
1. La vida no es un carnaval como decía Celia.

2. Todos los días se aprende algo.

3. En estas circunstancias no es el más fuerte el que sobrevive, sino el más astuto y el que fluye con lo que hay en el camino.

4. El calentador no hace falta una vez entiendes que hablar malo en la ducha está permitido.

5. El blower y la plancha son artefactos del pasado y de colección.

6. Lavar ropa a mano debería ser contado como “crossfit”

7. Un huracán y mi PMS jamás deben ocurrir en la misma fecha.

8. Mi cumpleaños puede ser un día cualquiera. Todos los días cuando suena el despertador se vuelve a nacer.

9. El huracán más desastroso que existe no se llama María, se llama conducta humana y esa está arrasando con todo.

10. Poco a poco uno se acostumbra a todo. A lo que nunca te debes acostumbrar es a ser maltratado por nadie.

11. Me hace falta mi rutina. Lo admito. Llego a casa a oscuras, me siento a leer un libro (ya estamos a 2-3 por semana) sin hacer nada más hasta bañarme y acostarme.

12. La visita de un Presidente no cambia nada. Solamente logró paralizar más al país en unas horas.

13. La comida caliente es un mito. Si está bien hecha, fría también sabe a gloria.

14. El reto del día es vivirlo estando presente. Sintiendo, fluyendo y soltando. Llorando y riendo.

15. Es más fácil conseguir alcohol que baterías.

16. Seré yo o cada día vivimos metidos en el show de “Survivor” pero sin la motivación de los chavos del premio final.

17. Puerto Rico se levanta pero es porque no hay de otra. Uno se levanta cada día porque quedarte en la cama (si es que tienes una) es imposible. No porque la cosa se está moviendo o mejorando.

18. ¿Cômo era que se llamaba la aplicación esa para ver películas y series del pasado? Ah! Ya! Netflix!

19. Sabes que has pasado un Huracán Categoría 5, cuando te da ganas de abrazar al que guía el camión de UPS o al cartero, aunque no te traiga nada.

20. Esta emergencia me ha dejado conocer los vecinos y darme cuenta que estaba mejor sin conocerlos. Lol

21. Me emociona el ensordecedor ruido de los aviones que llegan a Puerto Rico.

22. Un picnic en el baúl de mi guagua con mi plato de almuerzo mirando para La Martínez Nadal se ha convertido en el “pic moment” del día.

23. Me regalan una linterna y me emociono más que si me regalaran la llave de un carro.

24. La mejor comida del día es la que logras comerte.

25. Queda comprobado que eso de tres comidas al día y dos meriendas no es necesario para vivir.

26. Jamás había valorado tanto el hielo o el humo saliendo de un plato de comida (ese último no es que me encante, pero lo valoro).

27. Vivo agradecida de todos los voluntarios que día a día se tiran a la calle a ayudar a los demás y a levantar a Puerto Rico, alma con alma.

28. La inventiva y creatividad del Boricua para las tablas de lavar, las máquinas de lavar caseras, las técnicas de exprimir ropa, las estufas criollas con leña, etc. Me ponen una sonrisa.

29. Los hermanos de la diáspora que han sabido llevar la voz cantante en traer suministros, clamar al gobierno y a los congresistas, me inflan el pecho; porque se fueron pero siguen con Puerto Rico en su corazón.

30. La naturaleza es perfecta: los árboles están reverdeciendo y buscando luz para recuperarse. No se quejan. Ellos están fluyendo y dejándose llevar. Nosotros?

31. Ayer me regalaron una hornilla de gas y la quiero más que a mi iWatch (y eso es mucho decir!).

32. Una vez te has metido contra las paredes y las esquinas de los muebles par de noches consecutivas, te das cuenta que puedes ver en la oscuridad y que eres casi superhéroe.

33. Quien menos tiene y quien menos puede es el que te saca la sonrisa más grande.

34. El dolor y la necesidad sacan de la gente lo mejor o lo peor. De qué lado estamos? Esa es una decisión consiente y diaria.

35. Veo los camiones de la AEE y me emociono como si estuviera viendo a Ricky Martin (el que me conoce sabe lo grande que es esa emoción).

36. Al día 39 se hizo La Luz. La emoción? Hay que vivirla! Agradecimiento profundo en el alma y ya pensando en lo que quiero hacer para ayudar a otros con lo que Dios me ha dado.

37. Al apagar los abanicos de batería y las lámparas, los abracé a cada uno y les agradecí su servicio.

38. Esta mañana tenía luz, me levaté de la cama y me fui a oscuras (como siempre al baño). Ahí me acordé que tenía luz. ?Ya la rutina era otra!

39. Jorge Bracero, el empleado de la AEE, consolò más corazones puertorriqueños con su famosa frase “no estás olvidado” que el Gobernador, su gabinete y un Presidente de una nación juntos.

40. Si Maria no te cambiò, eres de piedra. Tienes que volver a nacer.

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Como las palmeras…

Foto tomada por Brenda Liz Rodríguez el 09/24/2017

A ocho días del paso del Huracán María por Puerto Rico ?? me atrevo a decir que es una de las experiencias más duras de mi vida. Y no es porque haya tenido pérdidas materiales, porque realmente fui agraciada dentro de muchos que perdieron todo. Sino porque María nos sacudió con sus vientos y furia el alma, las ganas y la fuerza para seguir adelante. ¿Y lo peor? Es que sientes “la virazòn” y el remolino constante de emociones en todo lo que te rodea.

Es cierto que no todo lo que encuentras es malo. Nos hemos dado la oportunidad de hablar más, ser solidarios con el otro, entablar relaciones profundas, ser más agradecidos, compartir lo poco o lo mucho que tenemos. Los nenes de los vecinos han aprendido hasta a jugar tira y tápate. Los torneos de UNO son la orden de cada familia. Pero también el ver tu isla destruida trae un sentimiento de tristeza profunda. Es imposible salir y no llegar “moquicaído” a tu casa. El no poderte comunicar con amigos y familiares es doloroso. En mi caso van 8 días sin hablar con mis padres y la incertidumbre de saber realmente còmo están me mata. La “crisis” de los servicios esenciales va drenando el espíritu de muchos y en ocasiones nuestras miserias interiores van aflorando. El conflicto y el caos están preparando el terreno.

Hoy vivo en una sociedad en la que estamos más o menos en igualdad de condiciones. El que no tiene se las busca como sea para salir adelante como siempre lo ha hecho. Y el que tiene, el dinero no le sirve de nada porque no hay qué comprar (los comercios no están funcionando) y ni beber pueden (porque hay ley seca). El toque de queda nos ha obligado a hablar “a la cañona”. O en algunos casos, a encerrarnos más.

Lo cierto es que quiero ser como nuestros arboles y palmeras; que no se doblegan fácilmente. Esas palmeras y árboles que hoy se ven marrones mostrando su dolor, pero su fortaleza y valentía. Que dan la batalla hasta el último momento y aún en el piso muestran lo buenos guerreros que fueron; que dieron el máximo y murieron peleando en el campo de batalla. Quiero ser flexible como ellos, fluir ante las circunstancias sin ceder en mis posturas y principios.

Quiero ser como las palmeras de la playa en la que crecí, esas que se mantuvieron erguidas y que hoy aún casi sin hojas, se mantienen de pie esperando su resurgir.

María, gracias por dejarnos el corazón hecho mierda, porque aún en el dolor hay espacio para ser agradecidos por las pequeñas cosas. Mi corazón se va a restaurar, igual que miniska y tú serás recordada como la que nos obligó a resurgir. Te aseguro que nos vamos a levantar y que de aquí ninguno va a volver a ser igual. Ni el puertorriqueño que vive aquí ni el que se fue y hoy se siente impotente de no poder ayudar a los suyos.

Hoy, más que nunca, ser como las palmeras, es conectar.

Besos fuertes!☀️

Misma

Disfruta El “Ride”

Disfruta El "Ride"
               

Esa sensación de que aunque las cosas no estén saliendo como hubieras querido para ti en este momento de tu vida, estás tranquilo y tú misma(o) te sorprendes. Te sorprendes de no pelear con el mundo. De no frustrarte.

No es rendirse. No es cambiar la meta. No es dejar de trabajar para lo que quieres. Es la certeza de que lo que está ocurriendo, aunque no lo entiendas, es para un bien mejor.

Me disfruto “el ride” en la montaña rusa en la que me montaron sin permiso; con sus altas y bajas, con los brazos abiertos. Viviendo. Creciendo. Agradecida del que me toma de la mano en el asiento del lado, aunque tenga miedo.

Eso se llama “estar presente”. Eso se llama “mindfulness”. Eso es vivir. Eso es estar en Paz.  Abre los brazos y recibe.

Besitos ☀️

Misma

Tumba el Muro; Construye un Puente.

 

Tumba el Muro; Construye un Puente

Recientemente se ha vuelto a poner de moda el tema de levantar muros entre las naciones por x o y. Y esos son muros estructurales de los que no vamos a profundizar aquí porque realmente para hablar de seguridad y política tenemos las noticias u otros blogs.

De los muros que quiero hablar hoy son los muros interiores que muchos de nosotros levantamos. Y me incluyo, porque yo también tengo unos cuantos. Muros que a veces ni nos percatamos que estamos levantando o que hemos levantado. Muros que en ocasiones son más fuertes que los ladrillos. Muros que fortalecemos y  hasta decoramos con colores y flores. Muros cuya razón de ser es protegernos de que los demás o las circunstancias nos hagan daño. Muros que a otros se les hace casi imposible poder brincar para llegar a nuestro interior. ¿Y lo peor? A nosotros se nos va una vida construyéndolos y otra para tratar de nosotros mismos derribarlos.  Los muros nos aíslan de los demás. Nos alejan de la realidad. Y en ocasiones nos aíslan de nosotros mismos, cuando obviamos lo que sentimos.

Todos en mayor o menor medida hemos tomado medidas para proteger nuestras emociones de los demás. Las experiencias dolorosas de la vida nos llevan a esto. Sin embargo, hay una línea fina entre lo que es ser precavido y cuidadoso a lo que es levantar un muro que nadie por más que intente pueda derrumbar. Protegernos es bueno porque no podemos andar por ahí regalando y subastando nuestros sentimientos y emociones. Pero no está bien que usted se esté protegiendo de aquellos que le dan la mano y que usted sabe (porque lo han probado) que no quieren destruirle o hacerle daño. La otra persona va a terminar cansándose de su barrera. Va a dejar de buscarle la vuelta. Va a dejar el marrón, el pico, la pala y la soga a un lado y va a rasparse pa’ las pailas…

Algunos ejemplos de muros que podrían estar de manera consciente o inconsciente:

  1. No mostrar emociones o expresar emociones a los demás.
  2. Rechazar cualquier invitación para compartir.
  3. Utilizar sarcasmo en cualquier situación.
  4. Nunca poder encontrar algo positivo a una persona o situación.
  5. Constante queja sin valorar las cosas extraordinarias que pasan a nuestro alrededor.
  6. Actitud pesimista ante la vida.
  7. Miedo a comprometerse con alguien o algo.
  8. Andar con cara o actitud de “apestaíto” por la vida, para que los demás nos cojan miedo.
Tumba el Muro;Construye un Puente
Hoy, decide comenzar a tumbar tus muros, camina liviano aunque te cueste y construye puentes que nos permitan conectar.

Entonces mi exhortación en esta semana es que hagas un auto análisis y veas si realmente las cosas no se te están dando con los demás porque tienes todos tus muros arriba. A veces decimos que los demás no se acercan, que nos sentimos solos y que nadie nos quiere y es que nosotros mismos alejamos a los demás. Si hay muros, evalúa las razones para haberlos levantado. ¿Realmente vale la pena seguir continuando con el peso de esa muralla interior? No todos los seres humanos son iguales. Es cierto, a veces hay gente mala. Pero ¿y si te encuentras a alguien bueno lo vas a tratar igual? En un mundo en el que nuestros gobernantes se empeñan en levantar muros entre naciones y entre clases sociales, es imperativo que los seres humanos comencemos a construir puentes que nos lleven a conectar con nosotros mismos y con los demás. Puentes que nos acerquen a vivir de una manera más balanceada. Cada uno tiene que hacer su trabajo interior. Cada uno tiene que intentar.

Hoy, decide comenzar a tumbar tus muros, camina liviano aunque te cueste y construye puentes que nos permitan conectar. Vuela el muro. Construye puentes y comienza a caminar.

Buena semana mis solecitos☀️,

Misma

Y entonces, una mariposa…

Y entonces, una mariposa…
“El arte más poderoso de la vida, es hacer del dolor un talismán que cura. ¡Una mariposa renace florecida en fiesta de colores!” ― Frida Kahlo

 

Siempre me han encantado las mariposas. Las encuentro bellas. Son tan distintas unas de las otras. Únicas. Libres. Las veo felices por ahí y siento que tal vez si me tocara escoger otra cosa que no fuera ser humano sería como ellas. Son perfectas. Tanto es mi amor por ellas que cuando finalmente en  la clase de biología me explicaron lo que era su proceso para ser tan hermosas, quedé impresionada. Admirable. Un proceso extenuante; un dolor intenso que  provoca la batalla.  Tal vez sienten que van a morir durante su metamorfosis. De veras que para mí son (como decimos en PR) unas “duras”.

Con el paso de los años a veces la vida nos golpea con demasiadas situaciones. Todos pasamos por muchas cosas,. En mi caso hay golpes de los cuales probablemente si me pongo a meditarlos, algunas personas no hubieran salido. O tal vez, hubieran salido autodestruyéndose. Sin embargo, aunque las situaciones en el momento me tumbaban en el suelo, siempre terminaba pausando, recogiendo mis pedazos y resurgiendo con más fuerzas para lograr mis objetivos.

Resumiendo este punto, puedo decir que he pasado por muchas metamorfosis. Muchos momentos en los que uno piensa que no se podrá levantar. Hoy me doy cuenta que aunque todo hubiera sido más fácil si no hubiera pasado por ellos no sería la persona que soy ahora. No podría comprender muchas cosas y no podría ser compasiva con los demás.

Y entonces, una mariposa…
Hoy, cada apretón de manos es más fuerte, más consistente y es hasta casi un “statement” de libertad y transformación interior.

Por eso en el mes de febrero de 2017, decidí dar cierre a muchos de estos procesos de dolor y reconocer de una forma tangible y delicada la persona que hoy soy. Decidí que era hora de recordarlos, pero dejarlos ir. Entonces surgió mi mariposa con punto y coma. La mariposa ya sabemos por qué. El (punto y coma) por todas las pausas, en ocasiones prolongadas que hice antes de continuar y lograr mis proyectos, pero que nunca me llevaron a quitarme ni a desenfocarme de mis objetivos. Y también en apoyo a las personas que luchan día a día contra las enfermedades mentales, depresión y prevención al suicidio porque es un tema actual y latente en el que vivimos.

Hoy llevo con orgullo mi mariposa, porque me representa y representa a muchas mujeres y hombres conocidos y desconocidos que viven en su historia una metamorfosis. Aunque para muchos no está correcta mi forma de expresarlo, yo decidí hacer algo que necesitaba hacer a mis 43 años.

Hoy, cada apretón de manos es más fuerte, más consistente y es hasta casi un “statement” de libertad y transformación interior.

Lleva tus cicatrices con orgullo. Siéntete orgulloso(a) de tus procesos de metamorfosis. Pavonéate de lo mucho que has crecido y superado. Nadie lo va a ser por ti. En un mundo en el que algunos prefieren vivir ignorando lo que ocurre en su interior o su alrededor, yo prefiero ser mariposa. Reconocer que luego de un proceso de metamorfosis se puede seguir viviendo; es conectar.

Abrazos apretados☀️ ?,,

Misma

** Project Semicolon nació de la mano de Amy Bleuel, Proyecto punto y coma (en español) tiene el propósito de luchar contra la depresión, el suicidio, la adicción y todas aquellas prácticas autodestructivas que atentan contra nuestro desarrollo pleno. Lamentablemente la creadora de este movimiento se quitò la vida recientemente, pero su legado vive y en honor a todos aquellos que siguen luchando.

La Semilla

 

La Semilla
La mente es como un gran terreno donde se han plantado distintas semillas tales como: alegría, paz, miedo, amor, tristeza… ¿Cuáles de ellas crecerán y terminarán dominando esa tierra? Las que tú decidas regar, alimentar y cuidar diariamente.

 

“Your mind is like a piece of land planted with many different kinds of seeds: seeds of joy, peace, mindfulness, understanding, and love; seeds of craving, anger, fear, hate, and forgetfulness. These wholesome and unwholesome seeds are always there, sleeping in the soil of your mind. The quality of your life depends on the seeds you water. If you plant tomato seeds in your gardens, tomatoes will grow. Just so, if you water a seed of peace in your mind, peace will grow. When the seeds of happiness in you are watered, you will become happy. When the seed of anger in you is watered, you will become angry. The seeds that are watered frequently are those that will grow strong.”

– Thich Nhat Hanh

 

Dice el monje Thich Nhat Hanh que la mente es como un gran terreno donde se han plantado distintas semillas tales como: alegría, paz, miedo, amor, tristeza…¿Cuáles de ellas crecerán y terminarán dominando esa tierra? Las que tú decidas regar, alimentar y cuidar diariamente. Wow!

A diario y sin darnos cuenta escogemos cuál es el estado mental en el que vamos a vivir ese día. Y lo vamos fortaleciendo con cosas que pueden ser positivas o negativas. Estar consciente de eso es lo que hace diferencia en muchos seres humanos. Es lo que hace diferente a unas personas de las otras cuando enfrentan momentos difíciles y devastadores. Algunos, se tiran a morir, otros escogen resurgir y transformarse durante el proceso. Los que deciden abonar el lado de la negatividad en sus vidas, ven problemas por todos lados. Buscan alimentar su sentido de frustración. Su lenguaje verbal y no verbal transmiten sus sentimientos negativos constantemente. Hasta buscan programas, libros, noticias y personas que estén en esa misma línea. ¿Lo peor? En la mayoría de los casos no se dan cuenta. Porque tampoco es que anden por ahí repitiéndose “quiero ser la persona más amargada del planeta”. Pero “el hambre y la necesidad” no se pueden juntar. Hay que romper con el grupito de “los amargaítos” y “apestaítos anónimos”.

De igual forma, aquel que busca cultivar el positivismo, el agradecimiento diario, la esperanza, la alegría, se mezcla con personas que vayan en esa línea. Ve programas, sigue páginas en Facebook, lee libros y revistas que lo ayuden a cultivar una actitud positiva. Entonces abona esa parte y su reacción ante las crisis y los golpes duros de la vida son distintos a una persona que escoge lo contrario. Y no es que no le duelan las cosas, que sea un enajenado emocional. Que viva en “la la landia” como digo yo o que le resbalen las cosas. Todo lo contrario, es una persona que está viviendo el presente, pero bien consciente de que su actitud ante la adversidad puede hacer la diferencia.

Esta semana te invito a que examines ¿qué semilla estás plantando o abonando en tu vida? ¿Qué estás dejando que crezca en tu mente y en tu corazón? Y si es lo negativo lo que estas alimentando, poco a poco ve podando. Te diría que lo arranques de momento, pero igual sé que son procesos y que no todos podemos darle “machete” a las cosas. Va a ser difícil, porque uno se encariña con la “mala hierba” pues es lo que conoce. Y porque si tiene un grupo de apoyo de gente que ande en las mismas, ellos van a hacer todo lo posible porque no salgas de su club.  Dios te libre de arruinarles su amargura y su crisis con la vida.

Ve sembrando, alimentando lo que es positivo, los ejercicios de agradecimiento diario. Busca relacionarte con personas que te cambien el estado de ánimo. Que te ayuden a salir de lo negativo. Y cuando vengan momentos de dificultad o de miedo, interrúmpelos con agradecimiento. ¡Si! Haz una pausa y cambia a agradecer el momento y/o cualquier otra cosa por la cual sabes que debes estar agradecido. Respira. Y sigue. Haz esto por lo menos21 días, para que tu mente se acostumbre a repeler lo negativo y a buscar automáticamente la bendición. Mantén la esperanza siempre, si piensas que mañana será un mejor día automáticamente tu estado de tensión baja y se vuelve más tranquilo.

La Semilla
Cuando vengan momentos de dificultad o de miedo, interrúmpelos con agradecimiento.

Sentarte a verificar qué es lo que has estado abonando, es conectar.

Un abrazo fuerte,

Misma

 

Nota: Thich Nhat Hanh es Monje budista y activista por la paz, nominado para el Premio Nobel por ese motivo.

La Crayola Rota…

Cayola Rota
Aquella crayola perfecta no ha dado color a nada en el mundo. La gastada, la rota, la que es tal vez más difícil de manejar; esa, ha trabajado lo suficiente como para darse una nueva oportunidad y seguir siendo parte de una gran obra de arte.

 

Hoy vamos a ser breves, pero directos al grano.

Amo colorear, así es que hablemos de crayolas… Pero no las de “kínder” de las que todos están hablando ahora en Puerto Rico ?  y que las parten por gusto.  Sino las del buen sentido de la palabra. Las que están de moda ahora para los libros de pintar que hasta para adultos vienen. Las que se rompen a veces por el uso, por el tiempo, por lo mucho que las hemos usado. Y que, a su vez, son nuestras favoritas. Y estarás pensando: ¿qué tienen que ver las crayolas con la vida? Pues… ¡Todo!

Te explico mi solecito hermoso: a veces estamos rotos. Pero como digo yo: “destruyidos”. Hay eventos de dolor y experiencias que nos marcan de la forma más brutal. Y no volvemos a ser los mismos. Y llegamos a pensar que las cosas rotas no sirven. Que lo que está roto se tira a la basura o a un lado. Más aún, que nadie quiere o va a tener el valor de querer algo roto o desgastado.

Claro que eso va a depender de la generación en la que hemos crecido. Porque la generación de mi abuela no botaba nada. Lo que no se podía usar se guardaba para piezas. Todo era útil. En generaciones como la mía o los más jóvenes solemos pensar que las cosas no se pueden arreglar. Que cuando algo se quiebra, se parte, se rompe ya hay que tirarlo. Y eso nos pasa con todo: con los sentimientos, con nuestras relaciones con los demás, con nuestros sueños que no resultaron en un momento dado, con nosotros mismos. Estamos acostumbrados y hasta hemos sido adiestrados en muchos aspectos a que si se nos rompen las cosas las tiramos. O a que se desgasten o se ven un poquito usadas, entendemos que ya no sirven. Y vamos por ahí sin repararnos, sin pegarnos, sin resolver con los demás las diferencias, sin volver a intentar eso que en un momento no se pudo.

Sin embargo, las crayolas cuando se rompen o se desgastan no dejan de pintar. Es difícil sacarles filo y volver a pintar. Tienen su truco para manejarlas. ¡Pero no son imposibles! Pintan.  de una forma distinta, pero dan color, son útiles y tal vez en las manos correctas; son hasta mejores.  Cumplen con el propósito para el cual fueron creadas: dar color.

Y así debe pasar con nosotros. Es obvio que no vamos a ser los mismos después de sentirnos rotos por dentro o de haber tenido malos resultados o dañado una relación. Pero el continuar funcionando, el seguir adelante, el tratar de reinventarnos está en nosotros.  No importa si hoy te sientes como una crayola rota por la vida. Aun así, tú puedes dar color a la mejor obra de arte del mundo: tu vida. 

Crayola Rota
Reconocer que de vez en cuando soy una crayola rota, pero que aun así puedo cumplir con el propósito de mi vida, es conectar.

Cambia el canal. Trabaja con tus pedazos rotos. Busca ayuda. Y recuerda que aquella crayola perfecta no ha dado color a nada en el mundo. La gastada, la rota, la que es tal vez más difícil de manejar; esa, ha trabajado lo suficiente como para darse una nueva oportunidad y seguir siendo parte de una gran obra de arte.

Reconocer que de vez en cuando soy una crayola rota, pero que aun así puedo cumplir con el propósito de mi vida, es conectar.

¡Vamo’ arriba mis soles!  

Besitos en el cutis☀️,

Misma

 PD: Antes de que empiecen los ☀️  sabemos que Crayola es una marca y no me dan nada por anunciarla. Igual es el nombre más popular para referirnos a ellas. 

Cuando La Mecha Está Corta

Cuando La Mecha Está Corta
Hablar de “andar con la mecha corta” es reconocer que estoy a punto de llegar a mi límite.

 

A todos nos pasa que tenemos esos días, semanas y hasta meses en los que sentimos que no pegamos una. Simplemente nos pasa todo lo inesperado y que nos hace sentir incómodos. Sentimos que estamos siendo un imán para la calamidad, para los problemas o situaciones. Y es como un virus. Se riega en tu ambiente de trabajo, en tu casa, en la calle… Y empiezas a chocar con todo el mundo y con todo lo que te rodea. Sientes que hasta el perro de la casa te ladra sin sentido. Y admito, que como soy humana y esto NO es un blog de decir que soy perfecta, estos días (semanas) en mi vida son de esos en los que “no pego una”.

Y cuando estoy así, tengo que reconocer que “la mecha está corta”. ¿Qué significa eso? Que puedo salir disparando algo que luego, pensándolo bien, no debería. Es reconocer que estoy llegando a mi límite. Que probablemente si no pienso las cosas y hago una pausa antes de contestar, voy a decir cosas de las cuales me voy a arrepentir y a quienes menos “vela en este entierro tienen”. O, a quienes no debo decirlas. Por eso, hoy decidí abrir más este canal de comunicación con Misma y compartirles algunas cosas que he identificado de estos procesos o ciclos y que me he tenido que repetir. Cuando estés en un momento en el que sientes que “te han cambiado el jabón de bañar por el pote de sal”, que literalmente no pegas una y para colmo “la mecha está corta” intenta lo siguiente:

  • Haz una pausa y trata de reconocer que es un mal momento para ti. No solamente para otros, sino para ti. Porque tendemos en ser sensibles ante los malos momentos de los demás y hasta justificar sus malos hábitos, mal carácter y demás, pero nosotros no lo somos con nosotros mismos. Así es que detente y acepta que estás pasando por un mal momento.
  • Acepta también que a lo mejor el otro(a) tal vez puede estar pasando por un mal momento y que ya se le va a pasar. Dale el beneficio de la duda. Aunque todos sabemos que hay personas que tienen un don especial y casi divino, para joder al pròjimo.
  • Date permiso para gritar, llorar, para sentir y expresar tu coraje y frustración… Pero, de la forma adecuada y con las personas que te quieren. Sin perder el caché y sin hacer cosas que sabemos luego te vas a arrepentir. ¡Y bajo ningún concepto, rompas el celular, porque después no me puedes leer! Pero es importante que tengas tu desahogo sino “la mecha va a estar corta y pico”.
  • Pregúntate si lo que está pasando es completamente cierto o si tiene que ver con tu película mental. A veces es mitad y mitad. En ocasiones, nuestra mente salta a conclusiones y nos imaginamos cosas que no existen o nos preparamos para cosas que a la otra persona ni le ha pasado por la mente. Y es posible que no podamos tener esta perspectiva en el momento, pero después cuando estés escribiendo en tu journal, analiza qué porciento de lo que te ocurre es tu mente llegando a conclusiones vs lo que realmente son los hechos. Y les digo: a veces hasta “charra” me siento cuando hago este ejercicio.
  • Reconoce que esto es una etapa, un ciclo una mala racha. ¿Lo más importante? Va a pasar. 
  • Y si puedes dilo a otras personas para que sepan. Digo, no es que andes pregonando o te hagas un cartel que diga “hoy no estoy pa’ ti” (aunque es buena idea?). Yo al menos a las personas que estimo y que son mis amigos cercanos y familia, les digo “tengo la mecha corta”. La persona si te quiere lo valora. Respeta su honestidad. La agradece. Y corre ?  a poner su vida a salvo, antes de que explotes con el (ella).
  • Por ùltimo, andar con la mecha corta no es un estilo de vida. Es una etapa por la que todos pasamos. Si se convierte en tu día a día, hay que buscar ayuda.

Escribirles es para mí una terapia. Somos humanos y todos estamos en un proceso de aprendizaje. Si usted me ve esta semana tiene dos opciones: ¡o me abraza o protege su vida!?   Seguimos creciendo juntos, porque desahogarse y reconocerse también es conectar.

Los quiero,

Misma?

Que se me arrugue la piel, pero nunca el alma…

Las arrugas
La piel se te arruga por las amanecidas en el buen compartir.

 

“No te preocupes porque se te arrugue la piel. Preocúpate cuando se te arrugue el alma.” Misma

La piel se te arruga por los días vividos. Por los años vividos y bien empleados. Por el sol en nuestras playas. Por los inviernos en otros países que te hacen “arresmillarte”, pero sabes que estás donde quieres estar. Por las veces en las que te reíste hasta que te doliera la barriga.

La piel se te arruga por las amanecidas en el buen compartir. En el velo del sueño de alguien a quien amas. En las buenas noches de hacer el amor y pasiones desenfrenadas. En el mal dormir de los aeropuertos de los viajes espectaculares que hiciste. En el luchar por un ideal. En el desvelo del trabajo duro por cumplir tus sueños y lograr esa meta que todos te dicen que no puedes cumplir.

El alma se te arruga cuando no vives. Cuando no estás con quien amas. Cuando día a día te niegas la oportunidad de ser feliz. Cuando quieres años y días en lugar de minutos y segundos. Cuando esperas migajas de la vida, aunque tienes un mar de oportunidades frente a ti. Cuando pospones tu felicidad porque piensas que siempre hay algo más importante. Cuando el día de mañana o el de ayer es más importante que el hoy. Cuando dejas a un lado tus intereses, porque los de los demás son más importantes. Cuando aceptas que te devalúen como a una pieza de chatarra por alguien que no te valora ni te presta la atención que necesitas. Cuando dejas de amarte a ti mismo y de respetar tu cuerpo. Cuando ves a tus amigos partir a lejanas tierras y tú te quedas porque ahora no es un buen momento (y al parecer nunca lo es). Cuando te sientes incómodo con lo que vives, pero esa incomodidad no te mueve, sino que terminas acostumbrándote a vivir así.

El alma inevitablemente se te arruga, cuando esperas ese momento perfecto para emprender que nunca llega, porque no te diste cuenta que el momento perfecto se llama AHORA y no DESPUÉS. Cuando te quedas en esa relación que no sirve pero que igual no tienes el coraje de romper porque piensas en los hijos, en el que dirán en que ya estás vieja(o). Cuando aguantas golpes, insultos y malos tratos de quien te ha vendido la idea de que es por tu bien. Cuando le haces coro a lo negativo sin ver las bendiciones que tienes a tu alrededor. Cuando no te detienes a contemplar el atardecer porque tienes prisa. Cuando la casa se queda en silencio porque ya todos están dormidos y tú te preguntas ¿qué fue lo que hiciste con tu vida?, pero no tomas acción. Cuando el miedo a hacer cosas diferentes te paraliza en lugar de impulsarte.

HOY, sin que me quede nada por dentro, quiero vivir orgullosa de las arrugas de mi piel (aún no son muchas, no se esmanden). A exhibir cada una como si fueran medallas y condecoraciones de guerra (porque realmente lo son), de esta guerra que vivimos entre ser nosotros mismos o lo que los demás esperan. Me niego a ser la chica que parecía de 20, pero con un corazón hecho como una pasa. ¿Y qué más da?  si para las arrugas del cuerpo existen cremas, cirugías, Botox y mierdas. ¿Y para las del alma? NADA. Absolutamente nada.

Y mi deseo para ti en este momento es: que se te arrugue la piel por lo vivido, por lo gozado, por ser feliz. Pero que no se te arrugue nunca el alma por no intentar y vivir. Vive Carajo! Vive!

Un abrazo rompe costillas,

Misma

PD: Si te gustò compártelo con alguien.

 

HOY, sin que me quede nada por dentro, quiero vivir orgullosa de las arrugas de mi piel…

No es lo mismo estar alegre a ser feliz…

Ser Feliz.
La alegria es pasajera. La felicidad es un modo de vivir.
Esta semana debatía cuál sería el tema a conversar con ustedes. Les confieso que no llegaba nada a mi mente. La “musa” se había ido en la huída. Y de momento pensé en que ya era tiempo de que habláramos sobre la confusión (como decimos los puertorriqueños) que tenemos “entre cuero y carne” entre la alegría y la felicidad. Y es que a veces en este ir y venir de la vida es bien fácil confundir ambas cosas. Y hasta les confieso, que yo tuve momentos de mi vida en los que andaba como “confú”, como confundía. ?
Ser Feliz.
Cada día tiene su regalo…

Cuando hablamos de alegría hablamos de algo que se vive en un instante específico. Es algo que surge o que es provocado por algùn evento, actividad, persona o hasta por nosotros mismos. Pero es algo que es pasajero. Que dura un instante o periodo determinado. Es eso que ocurre que no olvidas con facilidad probablemente y que cuando lo recuerdas te lleva a sonreír o a reír como si estuviera ocurriendo. Pero recalcamos, es algo pasajero. Le da un “pump” a tu día o a ese periodo de tu vida. Es eso que te miras en el espejo y te dices: “Eres bella(o) firma aquí”. Te hace sentir poderosa(o). Imparable. Depende mucho de las emociones del momento. Por ejemplo: te encuentras con tus amigos y pasas el rato de tu vida, te vas de viaje y la pases brutal, vas al concierto de tu artista favorito, te gradúas, te ascienden en el empleo, logras el trabajo que querías, te llegò el reintegro ?, , te casas, vas a tener un hijo, te aceptaron en la universidad…. Vas entendiendo? Yo pues como a veces soy cursi, me alegro hasta de que salga el sol, me alegro y me emociono cuando veo un arco iris, me alegro de ver a alguien sonreír… Pero esa es Misma: Acéptame y brega con eso!

Ser Feliz
Todos los días decide ser feliz.

La felicidad? La felicidad es algo mas profundo. La felicidad no depende de que algo ocurra o de alguien mas. La felicidad no es pasajera. La felicidad es un modo de vivir. Es una decisión consiente. La felicidad viene de adentro. No depende de ningún estimulo. Depende de tu aceptación de la realidad en la que vives. Depende de la decisión consciente de vivir en un estado de profundo agradecimiento, de saber que hay un día detrás del otro. De que aunque las cosas no sean perfectas siempre hay algo bueno ocurriendo. Se trata de que tu presente, tus emociones, tus acciones están en sincronía y por eso hay una sensación de plenitud en tu vida. Se trata de la confianza de que todo tiene un propósito. Y en aquellos que son creyentes (en lo que sea), que hay un plan perfecto que siempre obra para bien. También se trata de saber que estas haciendo lo que es correcto (nuevamente, de acuerdo a lo que es tu moral, tus valores, etc.). De sentirte cómoda(o) en tu misma piel. De no depender de la aprobación de los demás porque tu sabes que eres “un lujo de ser humano”. Y volvemos a que es una decisión diaria. Te levantas por la mañana y decides que HOY vas a ser feliz. No mañana. HOY. Y te pones el propósito de vivir el día conscientemente en ese estado de animo. Y van a pasar cosas buenas y malas. Pero por las malas no dejamos de ser felices. Por las malas a lo mejor nos “apestamos” un poquito, pero seguimos sumando las cosas buenas. Hacemos el ejercicio de gratitud, Escribimos en el journal. Cerramos el día con una nota positiva. Y mañana volvemos sin frenos, porque para ser feliz no todo tiene que estar perfecto sino en balance.

Un ejemplo consciente de mi vida es que puedo decirles que soy feliz. Hoy lo soy. Talvez hace algunos años no lo era porque vivía esperando las aprobaciones de los demás o tal vez entendía que tenía que tener X cosa o persona en mi vida para ser feliz. Como muchos, entendía que la felicidad dependía de cosas que estaban fuera de mi. No es hasta que comienzo a tratar de estudiar, de crecer en mi interior , de conocer realmente quién soy, que me doy cuenta que tengo todo lo que necesito para ser feliz. Claro, que las comodidades son importantes. Pero no definen mi felicidad. Definen mi “contentura”, pero no mi felicidad. Tengo mis días grises (negros para ser mas precisa) y no tengo una vida perfecta según la definición de muchos. Pero estoy tan agradecida de tantas cosas y hago (trabajo diario)  un esfuerzo consiente por establecer ese balance en mi vida, en mi interior que me permite ser una mujer plena y feliz de ser quien soy. Tampoco soy perfecta. Cometo errores (horrores a veces) y se que soy un “proyecto en desarrollo”, y me disfruto todos los momentos de alegría que la vida me da para ser más feliz.
Ser Feiz
Tu felicidad es tu responsabilidad diaria.

Así es que esta semana (o lo que queda de ella), te invito a que evalúes si estas siendo alegre  o si estas siendo verdaderamente feliz. Y si solamente estas disfrutando de momentos de alegría, vamos a comenzar como dice Fonsi: “pasito. pasito, suave suavecito…” (perdòn jaja) a trabajar para construir día a día ese balance que te va a llevar a ser feliz.

Ser feliz es conectar…

Sonríe mi ☀️,
Misma