¿Cuántas veces hemos escuchado eso de: “Tienes que estudiar/trabajar/esforzarte para ser alguien en la vida”? Seguramente con la mejor intención, pero si lo piensas bien… ¿qué mensaje hay detrás? ¿Entonces ahora mismo no soy nadie?
La verdad es que desde que nacemos, ya somos. No necesitamos un título, un trabajo soñado o una cuenta de banco llena para tener valor. Sin embargo, nos criamos creyendo que “ser alguien” es igual a acumular logros: colgar diplomas en la pared, tener un puesto importante, formar la familia perfecta. Como si para ser primero hubiera que hacer.
El peso que no se ve
Cuando de pequeños nos repiten que hay que “ser alguien”, muchas veces lo que escuchamos en el fondo es: “Así como eres ahora, no basta”. Y crecemos con esa presión invisible de tener que demostrar constantemente que valemos algo.
Por eso hay tanta gente con un currículo brillante pero con la autoestima hecha polvo; personas que logran metas, pero sienten que siempre falta algo, porque la promesa de “cuando seas alguien serás feliz” nunca se cumple.
La verdad que se nos olvida
El orden es al revés: primero somos, y desde ahí hacemos. Todo lo que estudiamos, trabajamos y construimos no nos convierte en alguien, sino que es una manera de expresar al alguien que ya existe.
Hora de cambiar el chip
Tal vez es momento de darle la vuelta a la frase:
• No tienes que “ser alguien en la vida”, ya lo eres.
• No tienes que ganarte el derecho a ser amado o respetado, ese derecho nació contigo.
• No hay diploma ni cargo que te dé identidad; esa ya la traes de serie.
En vez de decir “sé alguien en la vida”, podríamos decir:
👉 “Vive desde tu escenciaí”.
👉 “Deja que lo que haces muestre quién eres de verdad”.
👉 “Recuerda que tu valor no depende de lo que logres, sino de lo que ya eres”.
Recuerda
No viniste al mundo a pasar exámenes de existencia. Naciste siendo alguien y eso no hay nada ni nadie que lo pueda cambiar. Todo lo que logras en la vida es importante, sí, pero no para convertirte en alguien, sino para honrar al alguien que ya eres.
🌱 Así que baja la velocidad, deja de intentar demostrar tu valor y empieza a vivir desde tu esencia. Cuando haces eso, cada paso que das deja de ser una carrera para “ser alguien” y se convierte en una celebración de que ya lo eres.
Te abrazo fuerte,
Misma 🩵
